
Manuel Segovia, Carlos Aguilar, David Enrique Martínez, Carlos Alberto Román, Mauricio de Jesús Ayala y Erick Jonathan Hernández eran estudiantes de distintos niveles educativos que tenían deseos de superación pero que no lograron alcanzar culminar su sueños juveniles por culpa de la violencia criminal que golpea al país, sin que hasta el momento se pueda vislumbrar una inmediata salida a la problemática.
Un informe de Seguridad señala que 98 alumnos de diferentes niveles educativos han sido asesinados en distintas circunstancias, entre enero y julio de este año. El reporte, del cual El Diario de Hoy tiene copia, no contempla los atentados contra estudiantes que se registraron esta última semana después de las vacaciones agostinas.
Según el informe, 74 de las víctimas no tienen ningún vínculo con las pandillas. Sin embargo, ocho de los alumnos asesinados, presuntamente, figuran como integrantes de la mara 18; mientras que otros once pertenecían a la mara salvatrucha (MS).
Dos de las víctimas estudiaban carreras universitarias y, según la Policía, pertenecían a la MS. Otros tres de los asesinados eran universitarios que no tenían nada que ver con esos grupos criminales.
De los 98 asesinatos de estudiantes, 41 de ellos se los atribuyen a pandilleros de la mara salvatrucha (MS) y 35 a los delincuentes de la mara 18. Como dato curioso, en 20 de los asesinatos no se pudo identificar a los criminales.
No se tienen indicios de algún vínculo con pandillas y aún más grave, ninguno murió víctima de la delincuencia común. Además, en el reporte no se contemplan las muertes de dos alumnos de la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP), quienes fueron asesinados entre mayo y julio pasado.
En el documento se detalla que la violencia en contra de la comunidad estudiantil tuvo su incremento desde marzo anterior hasta alcanzar sus mayores incrementos entre los meses de abril, mayo y julio.
En enero cometieron nueve asesinatos de estudiantes; febrero cerró con ocho y en marzo las cifras se elevaron a trece. Abril es el mes en el que más estudiantes asesinaron con 19 casos, mientras que en mayo hubo 18 muertes de escolares.
En junio los registros detallan que 14 alumnos fueron víctimas de la violencia y el mes pasado, julio, se volvió a incrementar con 17 asesinatos.
Distintos móviles
Las autoridades policiales han atribuido los homicidios de los estudiantes a las rencillas entre pandillas, a la negativa de las víctimas de ingresar a las maras, porque son extorsionados y no les cumplen con las exigencias económicas.
También plantean que los asesinatos ocurren si las víctimas estudian en un centro educativo localizado en una zona acosada por miembros de una pandilla y, ellos (estudiantes), residen en un sector controlado por la mara rival.
En esta última motivación se podría revelar las muertes de los menores Manuel Segovia, de 14 años; y su sobrino Carlos Aguilar, de 15, quienes fueron secuestrados el 28 de julio pasado, cuando recién habían salido de clases en el centro escolar República de Uruguay, en Mejicanos. Dos días después sus cadáveres aparecieron en un río que cruza la colonia Santísima Trinidad, en Ayutuxtepeque.
Familiares y vecinos aseguraron que los adolescentes no eran miembros de ninguna mara, pero estudiaban en un sector asediado por miembros de una pandilla y que lo más seguro es que los hayan confundido con pandilleros rivales.
Al igual que la historia anterior, existen otros casos en similares circunstancias donde las víctimas han sido asesinadas bajo la creencia de que son pandilleros rivales solo por el hecho de vivir en una zona controlada por mareros de una determinada mara.
La Policía trata de contrarrestar la violencia estudiantil con el plan "Escuela Segura", pero padres de familia argumentaron que no ha frenado los altos índices de homicidios en la comunidad educativa.
Las cifras de los estudiantes asesinados que registra la Policía contradice a los registros que lleva el Ministerio de Educación que reporta los homicidios de 69 alumnos, un maestro y un subdirector.
Tendencia subió en 4 semanas
La escalada de violencia que abate a los salvadoreños ha dejado 2,580 personas asesinadas desde enero hasta el 9 de agosto pasado, lo que refleja un promedio de 12 homicidios por día.
El dato anterior refleja un aumento de 22 muertes violentas con relación al mismo período del año pasado, pero la brecha es mayor si se comparan las cifras totales de los dos años.
En los siete meses anteriores de 2011 se registraron 80 homicidios más con relación al mismo número de meses de 2010. Mientras los asesinatos cada día se incrementan , las autoridades todavía siguen con la presentación de los planes de seguridad que dicen tener con distintos sectores, entre ellos, la empresa privada.
En el informe también hace una comparación del comportamiento de la violencia criminal durante cuatro semanas, desde el 11 de julio al 7 de agosto anterior, donde se demuestra la tendencia al alza que tuvieron los homicidios en ese período.
Amplía que durante la semana del 11 al 17 de julio se registraron 80 homicidios, mientras que a la siguiente semana, 18 al 24 de julio, se contabilizaron 87 asesinatos; es decir, que hubo un incremento de siete muertes.
El comportamiento de la violencia en el período del 25 al 31 de julio provocó que 82 perdieran la vida, pero en la semana vacacional del 1 al 7 de agosto se registró una leve reducción de 68 homicidios con respecto a las tres semanas anteriores.
En el reporte, San Salvador, Santa Ana, Sonsonate, Ciudad Delgado, Izalco, Apopa, Armenia, San Miguel, Usulután, Colón y Tonacatepeque aparecen como los municipios más violentos durante el período del 11 de julio hasta el 7 de agosto anterior.