
Cesc Fábregas regresa a la casa que lo vio nacer futbolísticamente y que abandonó con apenas 16 años con rumbo a Inglaterra. Al fin el mediocampista se vistió de azulgrana, y ayer, en sus palabras "fue el día más feliz" de su vida.
Se acabó el culebrón, el tira y encoge, el Arsenal cedió y el Barcelona recupera a un jugador que, quizás, jamás debió dejar ir.
Su vuelta al club de sus amores supone un nuevo paso del Barça de Pep Guardiola para perpetuarse en un estilo de juego que ha seducido al mundo y que tantos títulos le ha reportado en los últimos años al conjunto azulgrana.
El centrocampista catalán, formado en las categorías inferiores del Barça y exiliado a Londres con tan solo 16 años, se reincorpora al centro del campo culé para aplicar su juego de toque y combinarse con otros talentos de su misma especie. Cesc, de sólo 24 años, liderará la fábrica de juego del Barça junto a Xavi Hernández (31 años), Andrés Iniesta (27) y Sergio Busquets (22).
Su fichaje podría dosificar mejor a sus compañeros y garantiza los rondos y triangulaciones azulgranas para largos años.
Era un regreso que estaba cantado, el culebrón de cada verano desde que el jugador empezó a triunfar bajo las órdenes del francés Arsene Wenger, el técnico "gunner" y único responsable de su prematura marcha del Barça.
El tiempo le ha dado la razón a Cesc, ya que con la camiseta "gunner" ha conseguido en pocos años situarse como uno de los mejores futbolistas del planeta.
Sin embargo, su exitoso periplo por el club londinense a nivel personal no ha ido acompañado de títulos -no gana desde 2005- y ahora en el Barça espera poder reencontrarse con campeonatos y trofeos.
Y lo más importante, su fichaje no sólo permite al Barça seguir practicando su juego con hombres dotados para este propósito -incluido el renovado Thiago Alcántara- sino que también impide que su eterno rival, el Real Madrid, se lleve a un jugador de estas características que tanto escasean.
Agradecido
El mismo Fábregas aseguró en su primera conferencia como jugador azulgrana que triunfar en el conjunto culé será el mayor reto que afrontará en su carrera profesional.
"Gracias a Dios, tenía opciones, pero al final he cogido el camino más difícil, pero que más placer me puede dar.
Sé que es el desafío más grande que tendré en mi vida, que voy a competir por un puesto con los mejores jugadores del mundo, pero no tengo miedo.
Quizás hace tres años no estaba preparado para volver, pero ahora estoy mentalmente preparado para todo", dijo.
Cesc seguirá luciendo el "4" que llevaba en el Arsenal, pero con su apellido (Fàbregas) escrito en catalán. En principio, este dorsal iba a ser para Thiago. "Pero me lo ha cedido en un gesto que le honra, porque es un dorsal especial para mí", desveló.
Firmó por cinco años, tiene una cláusula de rescisión de 200 millones de euros, ya pasó la revisión médica y puede debutar mañana ante el Madrid. Mejor, imposible.