SUCESOS

ABRIL 25

Reprueban método de subsidio al gas

A casi un mes de entrado en vigencia, el nuevo mecanismo de entrega del subsidio gubernamental al gas licuado no termina de convencer a los salvadoreños, como igual golpea su economía.

El Diario de Hoy

Los pequeños negocios que fueron excluidos del subsidio anunciaron un alza en el precio de sus productos. Foto: EDH

Un 55% de los ciudadanos entrevistados por JBS Opinión Pública para El Diario de Hoy está en desacuerdo con el nuevo mecanismo utilizado desde el 1 de abril y un 78% dice que la medida está afectando la economía familiar.

Poco más de la mitad de las personas residentes en la zona metropolitana no está de acuerdo con el mecanismo que está utilizando el Gobierno Central para reintegrar el subsidio, aunque hay otro importante segmento poblacional (el 44%) que aprueba el mecanismo de entrega de los $8.50, mismo que ya es reconocido por una amplia mayoría, porque un 88% de los encuestados dijo estar enterado de la entrada en vigencia del nuevo plan.

Quienes no están de acuerdo con que ahora se otorgue directamente el subsidio a los ciudadanos que consuman abajo de los 200 kw/h de energía eléctrica, y no de forma generalizada tienen sus argumentos para ello.

Un 33.9% de los entrevistados acusa que se pierde mucho tiempo para reclamarlo, ven complejidad en el mecanismo y que se convierte en pura burocracia. Otros (19.1%) se quejan de que no todos resultaron beneficiados con la decisión.

La misma encuesta revela que un 42% de los interrogados afirmó haber quedado excluido del nuevo subsidio. Como dato curioso, un 10.4% de los ciudadanos percibe que con esa medida, el gobierno "hoy nos están racionalizando".

En otros porcentajes menores se considera que el plan oficial no compagina por las condiciones de pobreza en que está el país, que el gobierno "no está dando lo justo" para poder comprar el tambo de gas o porque solo reciben el beneficio aquellos que pagan el servicio de electricidad.

Y en efecto, la entrega de los $8.50 para el gas es contra factura eléctrica cancelada. Además, esa cantidad se queda corta a la hora de comprar el cilindro de gas al precio real en el mercado.

Por ejemplo, el tambo de 25 libras, el que compra la mayoría de la población, cuesta en el mercado $14.68, pero si a esa cantidad se les resta los $8.50 del subsidio, el consumidor termina poniendo una cantidad adicional a la que ponía con el subsidio anterior, que era de $5.10.

Pero más allá de si aprueban o no el mecanismo que utiliza el Gobierno, los ciudadanos consultados por JBS revelan otra realidad, y es que en su gran mayoría consideran que haber eliminado el subsidio generalizado ha sido un golpe a la economía familiar.

Un 78% de los encuestados cree que la racionalización del beneficio ha afectado su bolsillo, algo que no resiente el otro 22%. Dentro de las razones que exponen los que sí se sienten afectados está el hecho de que desde el 1 de abril pagan más por el tambo de gas, eso lo dice un 42.9%.

En segundo lugar están aquellos que consideran que la medida afecta la economía del hogar porque encarece la canasta básica, por lo que hay menor disponibilidad para comprar alimentos. Pero hay otros porcentajes, aunque mínimos, que anotan otras razones como que el subsidio termina siendo algo "simbólico", que les afecta porque tienen negocio y no les es rentable como antes, aparte de que no resultaron beneficiados con el subsidio o que el trámite para reclamar el beneficio resulta "engorroso".

La percepción de gran parte de la población coincide con las críticas provenientes de distintos sectores del país en que la nueva forma del subsidio condicionada por el nivel de consumo de energía eléctrica por familia, no es la apropiada porque deja fuera a otros sectores. La Iglesia Católica ha sido una de las más duras críticas del nuevo método utilizado.

El Arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, ha reiterado lo "inoperante" y lo complejo del método, a la vez que ha insistido a las autoridades para que revisen su decisión para que no se deje fuera del beneficio a sectores necesitados.

El prelado católico abogó por los pequeños negocios de comida y especialmente por los que funcionan en los centros escolares y las instituciones de caridad. Los cuestionamientos por la exclusión de estos sectores ha obligado al gobierno a rectificar en dos ocasiones y buscar los mecanismos legales para incluirlos en la lista de beneficiados.

El mismo ministro de Economía, Héctor Dada Hirezi, admitió que "por un error de redacción" del proyecto, se dejó al margen a los centros escolares, pese a que ya se había recibido la petición del ramo de Educación en ese sentido.

De momento se espera que los diputados resuelvan el punto de la reforma al artículo 9 de la Ley Reguladora del Gas para incorporar a los comedores de subsistencia en el nuevo subsidio. Habrá que ver si esta nueva rectificación abarca a los comedores que funcionan en las calles, tal como lo prometió el presidente Mauricio Funes. Igualmente esperan el cumplimiento de la promesa de beneficiar a los centros escolares, algunas gremiales de docentes como Bases Magisteriales, que junto a otros sindicatos han comenzado una serie de protestas por este nuevo plan de subsidio al gas. Una semana antes de las vacaciones de Semana Santa, varias organizaciones protestaron públicamente por la nueva decisión gubernamental.

La Asociación General de Empleado Públicos Municipales (Agepym), la Coordinadora Nacional de Vendedores, el Sindicato de Trabajadores del Órgano Judicial (Sittoj), Bases Magisteriales, el Movimiento por la Democracia Participativa (MDP), son algunas de las que incluso han advertido de seguir protestando por esta razón en esta semana y el propio 1 de mayo, durante la marcha de los trabajadores.

Pero el plan del gobierno también ha enfrentado críticas desde la izquierda, blogueros y militantes del partido oficial han señalado el impacto de la medida en el bolsillo de los más necesitados.

Salvador Arias, asesor en temas económicos de la fracción legislativa del FMLN, ha dicho que el nuevo subsidio "le complica la vida a la población", mientras que el pastor luterano Roberto Pineda ha advertido en un artículo en un blog de izquierda que la población puede devolverle "el golpe" del gas en las urnas al FMLN.