Las joyas de la Reina de la Paz de San Miguel

Son de oro macizo, adornadas con muchas piedras preciosas. En la diócesis se decantan más por el valor histórico y religioso

Francisco Torres
Miércoles 23 de noviembre de 2011

SAN MIGUEL. En la diócesis no dicen cuánto pesan. Tampoco hablan de su valor cuantitativo.

Lo que sí está claro es que la corona de la Reina de la Paz y del "Niño Dios", que sostiene en su mano izquierda, son de oro macizo. Ambas joyas están adornadas por diamantes, rubíes, esmeraldas, perlas y zafiros genuinos.

Relata el vicario general de la diócesis, el sacerdote Emilio Rivas, que la corona de la patrona tiene cinco esmeraldas y que cada presidente centroamericano donó una.

Esas piedras preciosas están en la imagen de la patrona, cerca del escudo de cada país que donó la esmeralda. Las joyas fueron elaboradas por orfebres migueleños, entre los años 1917 y 1921.

Las joyas fueron preparadas con ocasión de la coronación pontificia de la patrona, que se realizó el 21 de noviembre de 1921. Antes de esa fecha la imagen era conocida como Nuestra Señora de la Paz, empero, a partir de la coronación, su nombre oficial se cambió a Reina de la Paz.

La palma que la imagen de la patrona sostiene en su mano derecha, y que simboliza la paz, también es de oro. Oro de minas locales Poco se sabe de cómo se adquirió el oro para elaborarlas, "creo que en esos tiempos conseguir oro no era problema porque aún estaban activas las minas y seguramente era barato", sostiene Rivas.

Lo que sí afirma el clérigo es que las joyas están resguardadas en la bóveda de un banco desde hace unos 20 años. Ahora, en medio de una sociedad plagada de hechos delictivos resulta extraño escuchar que estas joyas un día estuvieron expuestas sobre la imagen de la patrona, sin ningún tipo de protección y nunca nadie trató de hurtarlas.

Todavía a inicios de la década de los 90 las joyas estaban expuestas. En nuestros tiempos, en la catedral han tenido que reforzar la seguridad incluso de las alcancías, que se han vuelto el objetivo principal de ladrones y drogadictos que ingresan al templo solo a tratar de extraer las monedas.

A inicios de la década de los 90, en la diócesis decidieron quitar las joyas de la imagen, para reducir riesgos. Entonces sacaban las joyas del banco y las ponían sobre la patrona únicamente durante la semana de los festejos patronales y entonces tampoco era necesario poner seguridad en el templo, para el resguardo de las joyas. Ahora, cuando la violencia se antepone a la paz, en la diócesis prefieren que las joyas sigan bajo el resguardo del banco.

"Eran otros tiempos, ahora no respetan nada", explicó el vicario Rivas. Varios historiadores recogen en sus escritos que el día de la coronación pontificia de la Reina de la Paz, las joyas le fueron impuestas a la imagen durante la misa. Por la tarde, durante la procesión, el pueblo se maravilla con las preciosas joyas.

 

 

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