El vicentino más imponente otra vez está de pie

La torre de San Vicente ha resistido los embates de dos fuertes terremotos. Pero el sismo de 2001 dañó su estructura. Ahora la ciudad la vuelve a recibir como nueva. Como la prueba más grande de que la ciudad oriental tiene suficientes fuerzas resurgir.

Raúl Benitez
Redacción, elsalvador.com

Los vicentinos ya están acostumbrados a escuchar sobre los trabajos de restauración. La mejor muestra de ellos es su principal monumento.

La torre de San Vicente ha sufrido los daños que el tiempo y la naturaleza imprimen a toda la obra del hombre, pero ahora, casi diez años después de su última gran prueba, se levanta firme y apunta al cielo como lo hizo el día de su inauguración hace 80 años.

La historia de la torre se remonta a los años previos a su edificación. En 1924 se construyó e inauguró el parque central de San Vicente. Por esa época se buscaba de una estructura que permitiera a los residentes realizar diferentes actividades.

La Sociedad Ideal de Obreros ideo hacer un kiosco en el lugar, pero luego el diseño fue cambiado por el de la torre. Las obras se iniciaron el 1 de febrero de 1928 con la construcción en el centro del Parque Cañas, y finalizó en 1930.

Desde entonces ha sido el principal centro de atracción de la ciudad de San Vicente, una atalaya soberbia que observaría a su ciudad en sus momentos de alegría y dolor.

Su primera prueba ocurrió el 20 de diciembre de 1936. Un terremoto con magnitud 6.1 sacudió el país. Su epicentro fue en la ciudad de San Vicente, lugar donde causó luto. Según los registros del SNET, ese día murieron entre 100 y 200 personas.

El Diario de Hoy, en su edición del 22 de diciembre de 1936 calificó a San Vicente como “La ciudad solitaria”. Según las notas periodísticas de ese día, el casco urbano había sido abandonado. “En toda la ciudad hay, a lo sumo, unos quinientos vicentinos, todos han encaminado sus pasos a los pueblos vecinos”, se registra en la publicación. Desde la estructura, que mide 40 metros de alto, se puede divisar la mayor parte de la ciudad.

A pesar de toda la destrucción y muerte, una estructura permanecía impávida y erguida. “La bellísima torre apenas ha sufrido unos leves daños. A una pilastra se le ha caído el repello, y tiene unas hendeduras casi invisibles”, reza el informe periodístico.

La torre soportó el embate del tiempo con gran orgullo y acompañó a sus conciudadanos durante más de siete décadas antes de ver su peor momento.

Con los terremotos de 2001 la estructura no corrió con la misma suerte. Ahora no solo vio dañada su mampostería, sino que su misma estructura y fundación. San Vicente perdió el 11 de febrero dos de sus edificios más representativos: La alcaldía municipal y la torre. Pero, a la segunda se le daría una nueva oportunidad y pronto empezaron las discusiones de cuando empezaría los trabajos de restauración.

Tras siete años, por fin se adjudicó la licitación para la restauración. En 2008 se cerró la zona de trabajos y los vicentinos vieron como, poco a poco, la edificación fue derribada. Los siete niveles habían sido dañados, por lo que decidió volver a construirlos.

El proyecto estaba planificado para finalizar, según los planes de la Fundación San Vicente, en abril o mayo de 2009, pero debido al alto costo de la reparación se tuvo que postergar la entrega de las obras. Los elementos decorativos de la cúpula y los últimos tres niveles de la torre, que fueron desmontados cuidadosamente, fueron reutilizados. La idea que tenían era conservar la mayor parte del mateiral original de la torre.

San Vicente fue fundado el 26 de diciembre de 1635. Y fue precisamente después de 374 después, en las fiestas patronales celebradas en la ciudad en diciembre de 2009 cuando los residentes volvieron a ver brillar los más de 800 focos que adornan la estructura.

Pese a los trabajos y a los cambios hechos en algunas partes, el edificio aún conserva su diseño original.
Según la Fundación San Vicente, para revitalizar la torre y la plaza se han invertido cerca de1.2 millones de dólares; esto sin incluir el valor de un nuevo reloj y los servicios sanitarios que se construirán en el parque.

El dinero para la reconstrucción fue transferido a la fundación luego que la Asamblea Legislativa incluyó en el Presupuesto Nacional del año 2007. En total, se destinaron 900 mil dólares para los estudios técnicos de la estructura, para la rehabilitación de la torre a su estado original y hacerle las mejoras necesarias.

Entre las obras que se ejecutaron están el refuerzo de las columnas y vigas, a través de una demolición cuidadosa de la parte externa de las estructuras de concreto y el posterior engrosamiento, empleando un concreto reforzado.

El nuevo reloj fue traído desde México y se adaptará al antiguo campanario. La fundación a cargo de la obra ha planeado programar melodías folclóricas de compositores y cantantes salvadoreños como Francisco “Paquito” Palaviccini para alegrar los días en la ciudad.

Después de 80 años la plaza volvió a vivir la misma alegría. Una nueva torre se erigía fuerte sobre la plaza de San Vicente y volvía a apuntar hacia el cielo, ese mismo cielo al que todos los vicentinos ven con esperanza en este 2010.

 

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