A 36 años de que el Gobierno de El Salvador compró las tierras que ahora conforman Montecristo, pareciera que el Estado se conformó solo con la declaratoria de Parque Nacional en 1987. Hasta la fecha en el lugar no se ha realizado un plan integral para la protección de la fauna y flora que convergen en esta Área Natural Protegida (ANP), de interés nacional y para otros dos países de la región.
La Ley de Áreas Naturales Protegidas en el artículo 14 establece que el objetivo primordial de los parques nacionales “es principalmente para la conservación de ecosistemas y proporciona un marco para actividades culturales con fines de recreación”.
Partiendo de esa premisa, ecologistas y especialistas en ANP sostienen que el plan “Avanzando hacia un modelo inclusivo de gestión del Parque Nacional Montecristo” impulsado por la Vicepresidencia y el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), va en contra de los principios ecológicos del lugar.
La ONG ambientalista Salvanatura ha sido la única en mostrarse públicamente en contra de algunos componentes del plan de inclusión, Álvaro Moisés, director ejecutivo del organismo señala que “es ilógico que tengamos habitantes dentro de los parques.
Los objetivos de los parques nacionales son para preservar ecosistemas, fomentar el desarrollo científico, la recreación pasiva, pero no contempla la habitación de ellos”.
El también llamado Plan de Inclusión Social propone, entre otros puntos, mejorar la vivienda a más de 100 personas que viven dentro del parque, reactivar los cafetales y crear una unidad de atención a las comunidades que viven en el lugar.
José Matuto Gutiérrez, presidente de la Asociación de Desarrollo Comunal (Adesco) de Majaditas admite que si hay mejoras en las viviendas y en el suministro de energía, “la gente no se va a ir”.
El día del lanzamiento del plan en ninguno de los discursos oficiales se mencionó la palabra ‘reubicación’, y mucho se habló de incluir a los ‘marginados’.
“Muchos tienen aquí sembrada su historia, su cultura, han sido víctimas de maltrato, de discriminación, de violación a sus derechos humanos.
Pero ahora, estas medidas permitirán reivindicar el derecho humano de las comunidades San José Ingenio y Majaditas, lo cual se reflejará en una mejora sustancial”, sostuvo el vicepresidente de la República, Salvador Sánchez Cerén.
“Este parque es ahora de ustedes”, recalcó la viceministra Lina Pohl.
A juicio de la funcionaria en el país debe de haber un diálogo social sobre lo que significa la existencia de personas en estos lugares.
Mientras tanto, la apuesta del MARN será la de mejorar la vida de comunidades como las que habitan Montecristo.
“No creemos que para beneficiar al parque tengamos que sacar a los pobladores de allí, no es esa la premisa sobre la cual sustentamos este proyecto… No es cierto que se pueda solucionar sacando a las comunidades de allí.
Lo que sí es cierto es que vamos a proponer un plan de reubicación voluntaria”, añade Pohl.
Álvaro Moisés, discrepa de la posición del MARN y argumenta que “los políticos por tomar medidas populistas, entre comillas, llevan estas medidas a un área natural a donde va totalmente en contra de sus principios. En este caso si se quisiera tomar una medida popular debería de ser en bien de todo un país, y promover que esta gente poco a poco se vaya a un lugar más adecuado y tenga mejores condiciones de vida.
En la misma línea Larry Bradly, director de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), considera que “hay que tomar una decisión si se quiere un Parque Nacional o si se quiere un lugar a dónde la gente pueda vivir, crecer, tener granjas; porque es difícil tener las dos cosas en un mismo lugar. Un Parque Nacional como Montecristo no hay otro en el país, es único; sin embargo, hay gente vive en esa zona”, explica.
A pesar de la incompatibilidad de los paradigmas de conservación de Áreas Naturales Protegidas, USAID colabora en el plan de inclusión, a través de su programa “Apoyo a la Gestión Sostenible del Parque Nacional Montecristo”, que se desarrolla dentro del proyecto “Mejor Manejo y Conservación de Cuencas Hidrográficas Críticas”.
Según el gerente técnico del programa, Carlos Hasbún, el apoyo irá destinado en tres ejes: Uno, volver la administración ágil y financieramente sostenible, con el objetivo de incorporar elementos básicos de la conservación de la biodiversidad; dos, lograr que el público visitante tenga una mejor experiencia a través de mejorar la infraestructura, y también la promoción de actividades turísticas e incorporación de un sitio web; tres, mejorar las relaciones de la administración del parque con las comunidades dentro el parque, las que viven en la zona de amortiguamiento, y otros sectores locales relacionados con el parque.
Este proyecto ayudará a minimizar el impacto generado por la intervención humana en este lugar. “Es un reto conciliar las necesidades básicas humanas con las necesidades de conservar el medio ambiente. Lo más indicado, que podemos recomendar, es hacer un análisis con el fin de determinar cómo lograr la integridad ecológica del área, y proponer las soluciones que técnicamente y socialmente sean las más viables”, agrega el especialista.
En la actualidad en el parque no hay un plan de manejo de desechos sólidos. Hace un par de años la alcaldía de Metapán enviaba un camión cada miércoles y sacaba de cuatro a cinco toneladas semanales, pero la comuna suspendió el servicio por los costos que le generaba, y por que los pobladores de Montecristo no pagan impuestos.
Las aguas negras de las casas van a parar a los ríos que nacen en el parque; el más grande es el río San José, es el que abastece de agua a la ciudad de Metapán. Aunque la cuenca baja de este afluente está contaminada, la parte alta que está en Montecristo tiene agua de excelente calidad. Las familias tampoco cuentan con un sistema de letrinización que asegure estos mantos acuíferos.
La solución a todos estos problemas ambientales están considerados en el plan de manejo del parque.
La viceministra Pohl también informó que están trabajando en un nuevo cuadro de deberes y derechos para que los habitantes de los cantones San José Ingenio y Majaditas sepan cómo actuar y no se les tenga excluidos como en los últimos años.
Uno de los puntos que se han estado discutiendo en el primer trimestre de este proyecto, que esta considerado a ejecutar en dos años, y que ha generado tensión entre las partes es la prohibición de animales domésticos, como perros, gatos, patos y pollos; debido a lo nocivo que son para la fauna silvestre del lugar.
El jefe de la Dirección de Patrimonio Natural del MARN, Jorge Quezada, explica que aunque la población solo ocupa el 2.5 por ciento de las 1,973 hectáreas del parque, el impacto ambiental que generan los animales domésticos es grande.
“Se está evaluando. Tenemos bastantes discusiones de porque tener animales domésticos en áreas protegidas tiene que ser bajo estrictas condiciones de sanidad animal.
Tú tienes que controlar gallinas por el tema de algunos virus o parásitos que puedan tener y las puedan transmitir a aves silvestres. El tema de los perros, es algo que es familiar, culturalmente bastante establecido. Discutimos ¿qué impacto puede tener sobre las familias el hecho que se prohíba?. Pero tiene que ser parte de los derechos y responsabilidad.
Se permite uno por familia”, asegura el funcionario.
Algo que potenciará el plan de inclusión es la educación ambiental en las escuelas dentro y fuera del parque. Para el MARN es vital concienciar sobre la relación que tiene la protección del macizo montañoso con la mitigación y prevención de riesgos para la ciudad de Metapán, Santa Ana.
La reactivación de los cafetales es otro punto que preocupa a los ambientalistas, por los daños en el suelo que provocan los pesticidas y otros suplementos para la producción del grano de oro.
"No es nuestra intención alarmar a los ambientalistas, el plan lo que busca es tener un mayor entendimiento y acercamiento para que contribuyan al desarrollo propio de las comunidades, pero también de conservación del área.
En el parque hay unas 50 manzanas que producen café, el manejo ha sido orgánico. No estamos hablando de ampliar cobertura de café sino de mejorar los relictos de café que hay", explica el gerente de Áreas Naturales Protegidas del MARN, Walter Rojas.
Daño ambiental, fuera del plan
En el nuevo plan de manejo del parque que tiene un 'gran sentido social', poco o casi nada se habla de problemas ambientales que están llevando a la pérdida de hábitats en las zonas de amortiguamiento (áreas adyacentes a los límites de las Áreas Naturales Protegidas) del parque.
La expansión de prácticas agrícolas, ganaderas, los asentamientos humanos y la desforestación en las áreas privadas están aislando al parque y fragmentando el corredor biológico que Montecristo significa para cientos de especies.
Los monocultivos, entre otras prácticas, están llevando a la degradación del suelo. Ésto provoca cárcavas que afectan áreas del parque.
El problema de los deslizamientos fue el principal factor que incidió en la compra de esta finca en 1974, pues en años anteriorores causaron grandes pérdidas en la ciudad de Metapán.
El plan de inclusión tampoco se propone la extención del área protegida. Jorge Quezada señala que en las áreas privadas no hay mucha vigilancia y se realizan actividades negativas como la caza furtiva, que afectan al parque. “Para buscar un cusuco, lo hacen con humo.
Son actividades que no están autorizadas que dañan más de lo que piensan”, sostuvo el funcionario.
El Área Nacional Protegida, es una de las más importantes del país, por la diversidad biológica y el agua que genera.