Toda mujer con 26 semanas o más semanas de embarazo con insuficiencia respiratoria grave por sospecha de una infección del virus A H1N1 debe practicársele una cesárea de emergencia para garantizar su vida y la del niño.
Xochitl Sandoval, jefa del departamento quirúrgico del Hospital de Maternidad, comentó que un bebé con ese tiempo de gestación fuera del útero tiene más del 85% de posibilidad de sobrevivir. De otra manera, de seguir en el útero, el riesgo de morir se incrementa.
"Solo en caso de un compromiso grave de insuficiencia respiratorio hay que extraer el bebé, colocar a la madre en un respirador y comenzar a luchar con cada uno afuera. Esta situación mejora la posibilidad de vida del niño, pero también la de manejar exitosamente a la madre", manifestó Sandoval.
La especialista explicó que las embarazadas tienen dos factores de riesgo. El sistema inmunológico, con el objetivo natural de no rechazar al bebé, baja sus defensas, una situación propicia para que una infección ponga en riesgo la vida de ambos.
La otra es el cambio anatómico que ocurre al final del segundo y tercer trimestre de gestación. "El aumento progresivo del útero y el tamaño del niño hacen que el espacio para la expansión de los pulmones disminuya, entonces la insuficiencia respiratoria es de instalación más rápida y mucho más severa", agregó la doctora.
De ahí la importancia de que una embarazada busque asistencia médica si presenta síntomas de gripe. Es el caso de una joven que el miércoles ingresó con sospecha de la enfermedad.
Tiene un embarazo gemelar de 24 semanas y es asmática, pero no se le puede practicar cesárea porque los bebés están muy pequeños.
