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PANDEMIA INMINENTE

"Van a pasar de diez en diez porque sólo hay dos médicos"

Los gritos de desesperación de Aleyda Monroy rompieron el silencio y la cólera que sentían casi un centenar de pacientes que esperaban ayer ansiosos pasar consulta en la Unidad de Salud de Soyapango.

Eugenia Velásquez
Sábado 2 de mayo de 2009
Andrea Moreno, de 10 años, sufrió una convulsión por la fiebre. Su madre y un médico la observan. Esperaba ser atendida en la Unidad de Salud de Soyapango.
FOTO / EDH


Los gritos de desesperación de Aleyda Monroy rompieron el silencio y la cólera que sentían casi un centenar de pacientes que esperaban ayer ansiosos pasar consulta en la Unidad de Salud de Soyapango. Su hija Andrea Paola Moreno, de 10 años, se desvaneció en sus brazos. Su rostro estaba pálido. La madre de la pequeña externó que tenía un día con fiebre alta, dolor de cuerpo y vómito.

Todo eso no inmutó al médico de turno. Después de regañar a la angustiada madre le dio un papelito con un número para que se sentara en un consultorio a esperar su turno. Minutos antes de eso, un médico se paró frente al grupo de personas para explicarles que no habían sido atendidos porque sólo estaba él y otro médico más. El resto recibía indicaciones del director de la unidad sobre el uso correcto de la mascarilla.

"Van a pasar de diez en diez, sólo habemos dos médicos en esta unidad, así que no me vayan a andar molestando porque aquí nadie se está muriendo", expresó el galeno ante la mirada inquieta de los pacientes.

Salud había anunciado un día antes que se iban a mantener abiertos los centros de atención por la emergencia.

Daysi Rivas no ocultaba su enojo. Esta madre aseguró tener más de dos horas de haber llegado con su hija de ocho años, Alison Rivas, para descartar si los síntomas que presentaba la niña -tos, dolor de cabeza y garganta- desde hace dos días tenían algo que ver con el nuevo virus de la gripe.

Similar situación describió Ana Nelly Santos, quien acudió a esta unidad de salud con su pequeña de seis años, Maybelin Elízabeth Callejas. La niña tenía fiebre, dolor de cuerpo y vómito. La mayor parte de los pacientes era niños con síntomas gripales.

En otras unidades de salud populosas de San Salvador, el panorama era distinto. En Apopa, la directora de este centro, Carolina de Vaquerano, manifestó que contaban con siete médicos y dos enfermeras entre personal de Fosalud y de la unidad. Incluso disponían de un área especial para las personas que llegaran a consultar por señales de gripe. En la Unidad Díaz del Pinal de Santa Tecla, la demanda de atención era la habitual.


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