A continuación expondremos ejemplos comunes de lo que no se debe hacer para evitar los contagios. Compartir los objetos de comida y limpiarse la nariz con la mano son formas básicas de propagar el virus. Lavarse con agua y jabón frecuentemente disminuye ese riesgo.
Usar la misma pajilla para tomar un refresco o acercarse para beber a la vez es un riesgo de contagio. Las autoridades llaman a evitar este tipo de prácticas.
Lo correcto. Lo mejor es que cada quien tenga su recipiente y su porción de alimentos. Si hay algún niño con gripe dele sus propios cubiertos y utensilios para la comida. Después debe lavarlos bien para acabar con el virus.
Compartir los objetos es un riesgo, si es para tomar agua todavía más. En centros educativos y empresas en general es todavía una práctica habitual.
Lo correcto. Lo indicado por las autoridades es utilizar materiales de usar y tirar, es lo más seguro.
Cuando se limpia la nariz esta manera solo consigue que las secreciones se esparzan y con ellas el virus se propague con mayor facilidad.
Lo correcto. Taparse la nariz y la boca al estornudar con un pañuelo evita que el virus se desplace con la saliva y protege a las personas que están cerca suyo.
La mano es el principal vehículo de transmisión del virus. Basta con tocarse la nariz o la boca para que éste pase a la mano. De ahí a objetos como puertas, mesas u otro que toque con los dedos.
Lo correcto. No se toque la boca ni la nariz, pero si lo hace tiene que lavarse las manos con agua y jabón cada vez.
