Las infecciones respiratorias están afectando tanto la salud de los trabajadores salvadoreños como el de sus bolsillos, ya que las incapacidades que reciben, de tres a siete días, significan una reducción en sus salarios. Mientras tanto, en las empresas la productividad resulta disminuida.
Elizabeth Amaya, de 28 años, consultó en la clínica de la empresa en la que trabaja por su agudo dolor de garganta, el 6 de julio; el médico le diagnosticó faringitis, le recetó antibióticos y jarabe antitusivo. No volvió a sus labores hasta el 9 de julio.
"En total me van a descontar un día y medio. A mí me hacen descuentos de créditos, la renta y, quiérase o no, se suma bastante dinero descontado. Aunque sean tres dólares (menos)... se siente", afirmó.
Incapacitarse siempre tiene un costo económico para los trabajadores. Por ejemplo, si una persona que gana un salario de 500 dólares se enferma y le dan cinco días de incapacidad, dejará de recibir en concepto de sueldo 83.33 dólares.
Por los primeros tres días, como subsidio, recibirá 25 dólares si la empresa le paga el 50 por ciento, aunque no está obligada a hacerlo. Por los dos días restantes, recibirá 8.33 dólares en virtud del 25 por ciento de subsidio, y el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) le pagará el 75 por ciento restante. Si gana más de $685, el empleado deberá hacer sus cálculos con base en ese monto, no al de su sueldo.
Sin embargo, ante la crítica situación económica de la población, el trabajador enfermo no se toma la incapacidad -con tal de que no le descuenten- desempeña su labor "normalmente" y expone a sus compañeros al contagio. Esto preocupa a las autoridades sanitarias.
Las medidas de prevención también golpean la economía familiar. Una madre de familia residente en Soyapango se quejó porque los implementos de higiene que le han pedido a sus dos hijas, que estudian primaria en un colegio privado, exceden sus posibilidades económicas.
La lista incluye un bote de alcohol, gel antibacterial, dos jabones antisépticos y una mascarilla diaria. Pese a que las mascarillas no son las que oficialmente evitan el contagio de la influenza, la cuenta le salió de 25 dólares. No pudo comprarlo todo, dijo.
Reina Merino es la gerente de Recursos Humanos de la empresa El Volcán, que se dedica a exportar café. Explicó que a la fecha registran 10 por ciento de aumento de incapacidades médicas por dolencias respiratorias de los trabajadores.
La ejecutiva opinó sobre las consecuencias de la epidemia para la empresa: "Además de impactar en el retraso de las actividades programadas, también impacta un poco en el ambiente laboral, debido a que de alguna forma genera preocupación, primero por el contagio y luego la probabilidad de que la enfermedad simple se convierta en algo más complicado".
Por su parte, la empresaria María Elena de Alfaro indicó que en su plantel -que exporta artesanías-, al menos el 20 por ciento de los empleados ha pasado consultas médicas y recibido incapacidad en distintos periodos debido a enfermedades respiratorias.
"A medida que aumentan las consultas, baja la cantidad de gente trabajando y por ende baja la productividad; eso nos impacta, pero los empresarios tenemos que ser responsables y respetar esos descansos", dijo De Alfaro.
Añadió que además de la crisis económica, caracterizada por la baja en el consumo, las empresas temen más baja en sus ingresos por la epidemia.
El viernes anterior, el director del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), Oscar Kattán, declaró que desde el 3 de mayo habían sido otorgadas 1,384 incapacidades médicas a usuarios con enfermedades de las vías respiratorias, lo cual significó un desembolso de 40 mil 537 dólares.
Ambas cifras han crecido sustancialmente después de cinco días; hasta ayer, el ISSS había extendido 1,688 incapacidades con el consiguiente subsidio de 5,288 días, lo cual corresponde a un valor subsidiado de 53 mil 277 dólares.
Ante la pandemia, el Ministerio de Salud ordenó ayer una serie de medidas, pero descartó declarar alerta roja.
Para el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (CCIES), Jorge Daboub, la expansión de los contagios y, por ende, el alza de las incapacidades médicas, frenan el desarrollo productivo del país.
Respecto a la alerta roja, Daboub dijo que el Ministerio de Salud debe tomar las consideraciones técnicas pertinentes y, en su opinión, no debe llevarse la emergencia más allá de la realidad.
La alerta roja implicaría medidas drásticas como suspender las actividades masivas y otros. Paralizar la economía del país implica una pérdida de al menos 60.5 millones de dólares diarios, indicó Daboub. Esa cifra corresponde a dividir el Producto Interno Bruto (PIB) total entre los 365 días del año.
No obstante, el director ejecutivo de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), Jorge Arriaza, aseguró que hasta el momento los datos de ausentismo laboral en el sector no son tan alarmantes; "eso es tranquilizador porque se ve que todavía, y esperamos que no suceda, no ha generado un problema masivo en las empresas y entenderé que en las empresas se están tomando todas las recomendaciones necesarias para prevenir el contagio", apuntó.
Ya que los más vulnerables son los niños y los adultos mayores, no es un problema que se esté ensañando con la población trabajadora, dijo.
La Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) lanzó, hace una semana, una serie de recomendaciones para que los empresarios puedan aplicar entre sus empleados y en la infraestructura.
