Vencido por el cansancio y la fiebre Jonathan Ernesto, de siete años, duerme sobre una hilera de sillas de fibra de vidrio. Junto a él su madre, Laura Roxana Flores, observa como el estómago del menor sube y baja, la evidencia que sus pulmones no andan bien.
Laura tiene los ojos llorosos y un rostro de preocupación. Están justo frente al consultorio de uno de los médico del Hospital San Rafael y en sus manos sostiene una radiografía que de su pequeño.
"Venimos a las 10:00 de la mañana, desde la Unidad de Salud del Puerto de La Libertad, pero aún no lo han visto", resiente la joven madre sin que sus ojos se despeguen de la entrada del consultorio.
Según Laura, su pequeño Jonathan, sufrió fiebre la noche del sábado, luego vino el cansancio y la complicación con el asma que ya padece. "Dicen que aquí atienden bien", confió la afligida mujer", quien rogaba al cielo para que su hijo se recuperara y así poder regresar a su casa en el Cantón Achila, de Comasagua, donde lo esperan sus otros tres hijos.
En el centro asistencial San Rafael, ayer, en la zona de atención de los casos de males respiratorios, tenían pocos pacientes, la demanda era menor a días anteriores.
