Comercio entre las tradiciones y la diversión

En el centro capitalino abunda la oferta de pescado seco, fruta de temporada y trajes de baño

El Diario de Hoy
14 de marzo de 2008

Basta caminar unos cuantos metros en los contornos del Mercado Central, de la capital, para encontrar puestos informales ofreciendo pescado seco, de diversos tamaños y precios.

Este marisco ha sido el platillo principal de muchos hogares, cada viernes, como parte de la tradición de la cuaresma y Semana Santa. Felicita Mejía, quien ofrece este producto al costado sur del Central, comentó que la demanda apenas inicia, que espera que la próxima semana sea mejor.

“Antes traía más (pescado) y se vendía, hoy hay mucha competencia”, dijo la mercader, quien llega a la capital proveniente de Cojutepeque. Para quienes buscan más variedad, en el Pabellón cuatro está la sección de Marisco Seco.

Zoila Meléndez, comerciante de ese sector, explicó que las mejores especies para saborear son los boca colorada, róbalo y curbina, cuyo valor es superior en comparación al de los bagres, macarelas y queen.

Meléndez es de la opinión que la demanda del marisco seco ha bajado. “Antes los encomenderos llevaban el pescado seco a Estados Unidos, hoy ya no pueden sacarlos”, indicó. A eso añade que el precio ha subido un 25 por ciento en relación al año anterior. Otro de los factores que según dice le afecta es la competencia de los mercaderes en las calles adyacentes. Sin embargo, opinó que el producto que se vende al interior del mercado es de mejor calidad.

Los precios varían de puesto a puesto, en algunos la libra cuesta $3.50, otros ofrecen los pescados entre $2.00 y $5.00. Pero para las familias grandes y exigentes, está la opción de comprar un boca colorada, tan grande que cuesta $40.00. Las opciones son muchas. En el mismo lugar puede encontrar la libra de almejas secas en $4.00 la libra.

Ante la popularidad del pescado seco, los supermercados los han incluido, desde hace algunos años, en sus estantes.

Pero a quienes no les interesa cocinarlos, sino únicamente saborearlos, en la zona de cocinas del Central, el pescado seco envuelto en huevo es uno de los platillos más comunes y puede adquirirlo, en algunos puestos, por $1.25.

Además del marisco, en esta temporada también es común la preparación de tamales pisques o de ceniza. Para su elaboración es indispensable la compra de hojas de huerta, cuyo precio se ha elevado a $0.75 por rollo. Pero posiblemente las amas de casa necesitaran más de uno para hacer los tamales.

Para los paladares que gustan de lo dulce, pueden aprovechar la abundancia de mangos y jocotes para hacerlos en miel de panela. Los precios son variados, pero en el mercado la habilidad de regatear puede hacer la diferencia de una buena compra.

En busca del equipaje para la vacación
Para quienes dedicarán los próximos días, o al menos alguno de ellos, a disfrutar del sol, la arena y el mar, el comercio formal e informal se esmera en mostrar sus mejores trajes de baño, para de esa forma captar a los clientes.

En la zona peatonal del centro capitalino, los maniquíes muestran los bikinis de vivos colores, para las más atrevidas, o conjuntos de short y blusas cortas para quienes no quieren enseñar tanto. También hay salidas de baño y trajes infantiles. Los precios oscilan entre los $10.00 y $7.00

“Los más buscados son los trajes de dos piezas”, comentó una de las vendedoras de la peatonal.

Para los caballeros hay una extensa variedad de bermudas o shorts.
No todos los locales de la peatonal ofrecen ese tipo de ropa, ya que la mayoría mantiene su venta tradicional de vestimenta, eso sucedía la menos hasta ayer.

La oferta no se limita solo a la ropa, ya que también los negocios, algunos de objetos usados, han sacado a ofrecer en las aceras sillas de playa, sombrillas e incluso canopis para guardarse de los rayos del sol.

En los supermercados, la oferta es más extensa ya que incluye piscinas inflables, así como salvavidas, sandalias y sin faltar el bronceador.

Tanto los negociantes del sector formal como el informal esperan que la demanda aumente a partir del fin de semana, cuando los empleados ya han recibido su salario y algunos ya gozarán de los días de asueto.

 

 
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