Dolor de María
Mezcla de religión y paganismo

La feria del segundo viernes de cuaresma representaba una oportunidad para que los comerciantes locales y de otras poblaciones ofrecieran diversos productos a la gente. Pero también había diversión con los juegos mecánicos que instalaban.

Elsa Padilla
14 de marzo 2008

Curioso, para recordar el sufrimiento de María por la pasión y muerte de Jesucristo, las oraciones se mezclan con quemas de pólvora, desfiles de carrozas y juegos de azar.

Así es de confusa la devoción en la única ciudad de El Salvador, cuyo nombre precisamente es dedicado a esta advocación de la madre de Cristo: Dolores, en Cabañas.

El Viernes de Dolores es el previo al Viernes Santo y se dedica especialmente a recordar el suplicio de María por el tormento y muerte de su único hijo, el Hijo de Dios. En su honor, en una fecha que no está registrada, la localidad de Titihuapa o La Puebla, cambió el nombre por el de Dolores.

Sus actividades patronales son en honor a la Virgen de Dolores, y cambian de fecha cada año, ya que el día principal es el viernes previo a la Semana Santa.

El jueves, un día antes del día principal, se inicia una solemne romería a la que asisten millares de personas incluso provenientes de otros países de Centroamérica. Largas filas de católicos se forman en las aceras del templo. Todos buscan acercarse a la imagen para venerarla.

Los devotos


La comunidad católica vive a plenitud las actividades religiosas de la época. Novenas, cánticos, flores y sacrificios se observan desde un par de semanas antes.
En muchas viviendas se elaboran altares en los que familias y vecinos se unen a diario para orar.

En los accesorios usados destacan los colores morado y blanco, las velas colocadas en forma de cruz o rosario y los manteles minuciosamente bordados con pescados, panes, rosarios y otras imágenes que recuerdan los principios católicos.

La novena es un preparativo espiritual. Cada día, nueve antes de la romería, se reza el Rosario, hay serenatas a la patrona, procesiones y alboradas.

Gran parte de los fieles, especialmente los adultos, respetan el ayuno, por lo que la creatividad culinaria se enfoca en gran medida a los platos elaborados con pescado.

Pero muchos lamentan que las tradiciones católicas se pierden.
“Antes todo era recogimiento, hoy la mayoría de jóvenes piensa en excursiones”, lamenta una madre de familia quien llama a los adultos a estimular los principios cristianos en las nuevas generaciones.

La romería es una fiesta religiosa en la que participan centenares de católicos provenientes de la zona urbana y rural del municipio, así como de comunidades cercanas.

El templo de La Puebla recibe ofrendas que van desde unos pocos centavos hasta prendas de oro o flores.

La parte pagana va a la par y, sin que los mismos comerciantes mediten sobre ello, el dolor de María se recuerda con pólvora y fiestas.
Las ventas que se instalan cerca del templo, mezclan escapularios y otros artículos religiosos con souvenirs de equipos deportivos, juguetes y otros.

Quienes lleguen ante la imagen de La Dolorosa a orar o depositar una vela, pueden adquirir a pocos metros del lugar, golosinas, artesanías o unirse a las competencias deportivas y otras actividades que se desarrollan.

Los actos


Las novenas se inician el 5 d e marzo y concluyen el 14. En el templo, las oraciones son a las 5:00 de la mañana. Cada día, una comunidad diferente tiene asignada la procesión con la imagen de la Virgen de Dolores.
De los lejanos cantones Niqueresque, Chapelcoro, Cañafístula, San Carlos y La Montaña, llegan pobladores en agotadoras marchas en las que oran y cantan, hasta el templo local, donde cada día se desarrollan misas a las 9:00 de la mañana.

Luego reciben sencillos refrigerios. El jueves, día de la romería, por la madrugada hay serenata a la Virgen, quema de pólvora, cantos y rezo del Rosario.
En la tarde, tras la Eucaristía, se desarrolla la procesión en honor a la patrona, en las principales calles de la ciudad.

Al concluir la marcha religiosa, hay una quema de pólvora.
El Viernes de Dolores hay una nueva “recordada” y, para concluir la novena, se efectúa una misa concelebrada a las 10:00 de la mañana, con participación de las autoridades católicas de la Diócesis.

La solemnidad de los oficios se mezcla con los jaripeos, bailes, quemas de pólvora, quiebras de piñatas, juegos mecánicos y otras actividades festivas que se desarrollan generalmente alrededor del parque central de la localidad.
Los católicos se han acostumbrado a esta mezcla de costumbres religiosas y paganas.

Muchos vecinos y visitantes participan en los oficios religiosos para luego aprovechar cualquiera de las oportunidades de esparcimiento que se ofrecen en la localidad.

Incluso, el sacerdote Alex Díaz piensa que el viernes de Dolores “es un día festivo dentro de la iglesia católica ya que se conmemora el sufrimiento de la Madre de Cristo”.

Díaz menciona las numerosas visitas que realizan personas locales y turistas, para agradecer milagros a la advocación de María.

“Los milagros son un llamado a la conversión porque es un compromiso cumplir con las promesas hechas”, expresa, al invitar a los fieles a participar en los actos.

Altares como una muestra de fe y devoción a María

Cada año hay menos altares en las casas de Dolores. Cerca de 120 familias conservan la tradición de elaborarlos y cada una de ellas se esfuerza por hacerlo de la mejor manera posible.

Pero son muchos los que prefieren visitar el altar mayor en el templo local para orar a su patrona. A otros vecinos, especialmente jóvenes, les resulta indiferente.

Celina Amaya es una de las personas que aún conserva esta tradición y satisfecha habla de las muchas personas que visitan la gruta elaborada a la entrada del templo, donde permanece la imagen de la Virgen de Dolores. Pero lamenta que en las casas de la ciudad haya menos altares que hace algunos años.

María Marta Romero es una de las personas que lo elabora y explica que fue de su madre que heredó la tradición que trata de conservar con igual fuerza.
“Es bueno perseverar y de esta forma unirse para pedir a la Virgen ya que es muy milagrosa”, explica.

Curiosamente en algunos altares familiares colocan imágenes de otros santos, no de la Dolorosa.

Quienes los preparan con devoción, amor y esmero, explican que la Virgen siempre escucha sus peticiones, y así pueden orar a ella y a otros santos.


 

 

 

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