Paisanos en N.Y. realizan vía crucis

Aunque en temperaturas extremas por el frío, los salvadoreños acudieron a la cita.

Héctor Sermeño/Nueva York
Viernes, 21 de Marzo de 2008

Aunque las condiciones climáticas en Nueva York, son totalmente opuestas a las que se viven en El Salvador durante la Semana Santa, el fervor religioso cuscatleco es el mismo, ya que con todo y las inclemencias del tiempo, fueron miles los que desde temprano en la mañana esperaban pacientemente en la esquina de la calle 60 y la 5a. Avenida de Sunset Park Brooklyn, donde se localiza la iglesia "Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, a que saliera la procesión del Vía Crucis.

El inclemente frío no fue suficiente para frenar la nostalgia con que muchos de nuestros compatriotas recuerdan estas fechas especiales de las tradiciones católicas, muy arraigadas en nuestro país; lo que motiva a que los salvadoreños sigan manteniéndolas incluso en lugares lejanos. "Me tuve que poner guantes, gorro y ropa interior termal y por su puesto el abrigo, para colaborar con la actividad, como lo he venido haciendo por 10 años", asegura Arnoldo Cortez, un paisano originario dede Ahuachapán.

Cortez es miembro de la organización, "Ministros de la hospitalidad", integrada por la comunidad hispana de la iglesia, que se encargan de realizar estas actividades religiosas, que dicho sea de paso tienen un gran poder de convocatoria en este vecindario.

Este vecindario de Brooklyn es mayoritariamente latino y por ende, católico.

"Salí del país hace 17 años y aunque estoy bien establecido en este lugar con mi familia; estoy amparado al TPS, todavía no he podido regresar a celebrar la Semana Santa a Sonsonate como lo hacia cuando participaba de cargador en mis años de adolescente", recuerda Cortez con cierto brillo en sus ojos, mientras la nostalgia le hace revivir aquellos gratos momentos pasados.

A sus 45 años de edad, Cortez dice que ha tratado de inculcarles la fe religiosa a sus tres hijos. Aunque al mismo tiempo acepta que en la sociedad estadounidense no es tan fácil hacerlo, por todos los distractores que la juventud tiene. "Allá en mi cantón la gente aprovechaba cualquier oportunidad para ir a la iglesia y reunirse con los demás jóvenes. Aquí mis hijos piensan que ir a misa los domingos es peor que cualquier castigo", recapacita en compatriota.

Como miembro de los "Ministros de la Hospitalidad", el trabajo de Cortez en la procesión era sencillo, tenía que ir cuidando que las personas no se salieran del límite establecido por la policía para las personas que iban en la actividad religiosa.

 

 

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