Nueve cuadras por La Amargura

En los extremos de dicha arteria se ubican las iglesias El Calvario y San Esteban

Geraldine Varela
18 de marzo 2008

Cuando San Salvador se trasladó en 1529 a lo que en la actualidad se conoce como el Valle de las Hamacas, la denominación de las calles respondía, de cierto modo, al tipo de actividades que se desarrollaban en ellas.

Así, los devotos de aquel tiempo llamaron "Calle de la Amargura" a la vía en que se conmemoraba y aún se revive la Pasión de Cristo, y que hoy también se conoce como 6a. Calle Oriente.

Esta comienza en la iglesia El Calvario y termina en la iglesia de San Esteban, en el barrio del mismo nombre.

Son nueve cuadras por las que decenas de fieles, en medio de incienso y cantos, recuerdan la pasión y muerte de Cristo.

En esa arteria se ubicaban casas de invaluable arquitectura, algunas de ellas fueron destruidas por el terremoto de 1986, y también se encontraban algunos edificios estatales importantes, como el antiguo edificio de los juzgados. Dicha arteria también alberga a la histórica iglesia La Merced.

En esa arteria también se ubica el antiguo cuartel general de la extinta Policía Nacional, ahora conocido como "El Castillo" de la Policía Nacional Civil.

El anterior cuerpo de seguridad inició la tradición de elaborar una alfombra para el Santo Entierro, la cual retomó la nueva corporación.

Antes, esa procesión duraba 12 horas, sin embargo, la peligrosidad de los tiempos actuales obligó a los feligreses a reducir la peregrinación del viernes por la noche a tres horas y media.

Tal y como lo explica el síndico de la Asociación Vía Crucis de la Parroquia El Calvario, Nick Mahomar, la procesión también se ha reducido por la cantidad de ventas que rodean El Calvario.

Mahomar recuerda como, en cierta ocasión, el párroco de una iglesia de Guatemala visitó el país y describió como "un verdadero calvario" abrirse paso entre las decenas de ventas.

Algunos comerciantes de discos pirata ni siquiera bajan el volumen de los aparatos, al paso de las católicos.

Para Mahomar, la responsabilidad de mantener el respeto a la conmemoración religiosa también debería de ser de las autoridades municipales y de la Policía.

Aunque las procesiones son custodiadas por agentes de seguridad pública, Mahomar resiente que no se haga más por mantener el orden y la calle libre de ventas para el paso libre de la procesión.

Pero además de ser centro de las actividades religiosas en la Semana Mayor, la calle de La Amargura se convierte el Viernes Santo, en punto de encuentro de personas que antes vivieron en sus contornos y que ese día regresan para participar en el Vía Crucis.

 

 

 

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