Época de sacrificios
Muchas personas realizan penitencias en cumplimiento de una promesa por un milagro recibido
Geraldine Varela
18 de marzo 2008
"Si no hay deseo de cambio de vida, una persona puede ir descalza toda la procesión del Vía Crucis y aún así no agradar a Dios", señala el padre Miguel Giorgio, de la parroquia María Auxiliadora o Don Rúa.
"Con las penitencias no se compra la voluntad de Dios", prosigue el sacerdote.
Y es que el Jueves y el Viernes Santo, decenas de personas realizan el Vía Crucis vendados de los ojos, descalzos, de rodillas o llevando un peso sobre ellos como una penitencia que han prometido cumplir a Dios, si Él les concedía un milagro, que bien puede ser obtener un trabajo o buena salud propia o de algún familiar.
El párroco explicó que las penitencias no son impuestas y pese a que la iglesia no está en contra, sí rechaza aquellos actos que atentan contra la salud de quienes las realizan, como el flagelo.
"Algunas personas casi desmayan al cumplir la penitencia o se enferman, la iglesia sí está en contra de esas acciones", sostuvo.
También detalló algunos de los sacrificios que sí son mandados por la iglesia, como el ayuno, aunque explicó que no implica estrictamente dejar de comer los tres tiempos en el día, sino, comer menos y dejar de complacer al cuerpo con los placeres como la gula, para dedicarse más a la meditación y al cuido del alma.
"No es necesario comer donas todos los días", prosiguió el cura.
En cuanto a no comer carne roja, el religioso explicó que este sacrificio sólo se hace los viernes de cuaresma, no los cuarenta días que ayunó Jesús.
Explicó que esta tradición viene sobre todo de Europa, una región donde en los grandes banquetes el plato fuerte era carne y por ello un sacrificio para los comensales en ese tiempo era abstenerse de ingerirla.
El cura aprovechó para exhortar a los cristianos a participar de las actividades religiosas de esta semana. "No ir a la playa en estos días también podría ser un sacrificio", apuntó el padre Giorgio, ante la afluencia de personas que en este periodo deciden vacacionar en las costas del país.
Otro sacrificio, que según el cura tampoco es mandado por la Biblia, pero sí recomendado por la iglesia, es el de abstenerse de las relaciones sexuales en estos días, todo con el propósito de aprovechar los días en cuidar el alma y el espíritu y dejar los placeres del cuerpo a un lado.
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