Con palmas feligresía católica recibió a Jesús
Miles de fieles conmemoraron la entrada de Cristo a Jerusalén
Lorena Baires/Geraldine Varela
17 de marzo 2008
Esa mañana, Jesús le pidió a dos de sus discípulos que fueran a la entrada del pueblo y soltaran un asno que estaba amarrado.
Unos minutos después, el hijo de Dios entraba a lomo de bestia a la ciudad de Jerusalén. El pueblo tiró hojas de olivo en señal de victoria y reconocimiento.
Esta escena bíblica fue la que recrearon los habitantes de Panchimalco, al lograr que una asna llevara sobre su lomo la imagen de Jesucristo, desde la ermita en la antigua entrada al municipio hasta la parroquia.
Durante todo el trayecto, el animal caminó a paso lento con el Cristo a cuestas, rodeado de feligreses que alzaban los ramos de palma que minutos antes habían recibido bendición.
Un humo blanquecino viajaba por las viejas calles empedradas, que también se llenaron de color.
Panchimalco es uno de los municipios que celebra la Semana Santa con mucho fervor. Y los turistas lo saben.
Una de ellas es Luz Ventura, quien junto a sus dos hijos adolescentes, viajó de Santa Tecla hasta el pequeño poblado.
“El fervor que se siente aquí (en Panchimalco) no es el mismo que se vive en la ciudad”, sostuvo la señora mientras participaba de la procesión.
Y su opinión coincidió con la de otros que también llegaron a la zona en busca de un momento de reflexión y convivencia familiar.
Las ramas verdes que se agitaron durante todo el camino quizá terminen como un recuerdo.
Pero para los devotos, como Ana Gloria Pérez, esas ramas se convertirán en pequeñas cruces que colgará por la casa para protegerla. La cruces hechas con el ramo también las colocan a la entrada de las milpas para que la cosecha sea bendecida.
En la capital, también se realizaron diferentes procesiones para recordar la entrada de Jesús a Jerusalén.
En la parroquia María Auxiliadora (Don Rúa), los feligreses también alzaron sus palmas a las 11:00 a.m., cuando la imagen del Cristo sobre el asno cruzó el dintel del templo.
Wendy Marcos Salas, vecina del barrio San Miguelito, consideró que cada año las celebraciones tienen mayor vistosidad.
Para Julio José Méndez, un contador público, el domingo de Ramos representa el inicio de un tiempo para meditar y reflexionar sobre los errores cometidos.
La consideración de este salvadoreño también se escuchó en la voz del párroco de la iglesia La Merced, Leopoldo Deras.
“Tenemos que reflexionar sobre la vida y la forma en que la llevamos. Hagamos oración para pedir paciencia, para enmendar esos errores”, dijo en el templo.
Esta parroquia llevó la procesión por todas las comunidades cercanas, asediadas por la delincuencia y las pandillas.
Las mismas escenas se repitieron en las iglesias de San Esteban y El Calvario, ubicadas en los extremos de la calle La Amargura.
Y en el mayor templo católico de San Salvador, Catedral Metropolitana, los feligreses llenaron los espacios en busca de paz y escucharon el mensaje del Arzobispo de San Salvador, Monseñor Fernando Sáenz Lacalle.
Con la actividad de ayer iniciaron los actos litúrgicos de la Semana Santa o Mayor para la feligresía católica.
El fruto de perserverar fue lograr la bendición
En la ciudad de San Miguel, mientras la gente salía de Catedral Basílica tras finalizar la misa de bendición de ramos ayer por la mañana, Josefina Amaya, de 65 años, iba contra la corriente.
Entre empellones preguntaba por los Caballeros del Santo Entiero, para que le ayudaran a resolver su problema: llegó tarde y no pudo bendecir sus palmas.
Tras batallar por espacio de 20 minutos, se encontró con el obispo de la ciudad, Miguel Ángel Morán, quien no dudó en consentir que uno de sus colaboradores bendijera el ramo de la mujer.
La alegría se dibujó en el rostro de Josefina al instante. Pero en medio de esa felicidad también resentía el que una de las tres cruces de su ramo se había roto, producto de los codazos en su intento por superar el mar de gente.
Será una historia entre largos años de los domingos de ramos que no podrá olvidar.
Pero la historia fue distinta en Ahuachapán. Los feligreses de la iglesia Nuestra Señora de la Asunción organizaron la procesión de Jesús Triunfante, que salió de la parroquia de San Judas.
Los ahuachapanecos portaban palmas y flores durante el recorrido de Jesús Triunfante, en alusión al pasaje bíblico que narra la entrada del Hijo de Dios a Jerusalén.
Fueron cientos de personas las que asistieron a la procesión y posteriormente a la misa para la bendición de las palmas.
Y en Sonsonate, fueron las autoridades eclesiásticas de la Diócesis de la ciudad, junto a la Hermandad de Jesús Nazareno, que realizaron la tradicional procesión de las palmas para anunciar el inicio de las celebraciones religiosas de Semana Santa en la cabecera departamental.
Los feligreses también llevaron imágenes nuevas, para que se las bendijeran.
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