Las prohibiciones que hubo en tiempo santo
En respeto a la conmemoración de la crucifixión, había muchas limitantes
Evelyn Chacón
16 de marzo 2008
A través de las narraciones de los adultos se conoce una serie de "prohibiciones" que ocurría durante la Semana Santa.
Ubence Manzanares, de 77 años, recuerda como en su niñez cada Viernes Santo se "guardaba absoluto respeto", lo cual significaba que los vehículos no circulaban, los aviones tampoco despegaban, no se podía correr, gritar, reír y "no se podía bañar uno", narra este feligrés.
La opción sanitaria, en ese entonces, era asearse el jueves por la madrugada.
Ese día se realiza la Procesión del Silencio, en la cual la imagen de Jesús Cautivo recorre las principales calles, y a la cual tradicionalmente solo asistían hombres.
En este recorrido, en algunos pueblos, el silencio solamente es interrumpido por el sonido de las cadenas.
Con el paso del tiempo las mujeres se fueron añadiendo a la comitiva masculina del peregrinaje.
Para el Viernes Santo, las amas de casa tenían la obligación de terminar los oficios domésticos antes del mediodía, momento en el cual se lleva a cabo la crucifixión de Jesús de Nazaret.
Nick Mahomar, síndico de la Asociación Vía Crucis de la Iglesia El Calvario, de la capital, comenta como su abuela les prohibía escuchar música o ver televisión el Viernes Santo. Actualmente mantiene la costumbre.
"Pongo radio y me siento mal... ese día se conmemora que Jesucristo murió por nosotros, ese día es importante para dedicarlo a recordar eso", dice Mahomar.
El sábado existía otra creencia, que para que los niños crecieran se les halaba de los brazos, "como estirándolos", explica Manzanares.
Para los árboles que no daban frutos, también, tenían un remedio, que era buscar una rama flexible que se recogía de las alfombras, para pegarle repetidas veces al árbol y así mejorará su cosecha.
Pero ahora "las cosas han cambiado, en aquel tiempo no se veía que la gente se fuera a la playa los días grandes, hoy sí, es distinto", comenta Manzanares, quien añade que "todas las costumbres (que aprendió en su niñez) se inculcaron en el hogar y a través de los sacerdotes".
Algunas de las prohibiciones que se mantienen tienen relación con la comida, ya que los católicos se abstienen de comer carne de res, cerdo y pollo. De ahí la popularidad del pescado, particularmente el pescado seco. Para el Viernes Santo la Iglesia Católica manda el ayuno.
El canto melancólico de las chicharras
El peculiar canto de las chicharras es para muchas personas como el anuncio de la llegada o la proximidad de la Semana Santa.
Buscadas por los niños como un juego o ignoradas por los adultos, estos insectos tienen una corta vida adulta.
Sin embargo, pasan en estado larvario y viviendo bajo tierra durante años, ya que su desarrollo juvenil costa de cinco mudadas, de acuerdo a información en Internet.
Muchos personas, en especial los adultos mayores, narran que los tres puntos negros que tienen en su cabeza es por los tres clavos que utilizaron en la crucifixión de Jesús.
La realidad es que esos tres puntos negros son sus ojos, además, en la cabeza tiene dos antenas y el insecto mide unos 63 milímetros de longitud. Tiene seis patas que le sirven para aferrarse a los árboles.
En nuestro país se le conoce como chicharra, pero también recibe el nombre de cigarra y coyuyo, mientras que científicamente se denomina como un Quesada gigas (Oliver), de la familia de las cicadidae.
Su canto es producido solo por los machos, principalmente para atraer una pareja, pero también para congregar a otros machos o ahuyentar enemigos, según la página web http://riie.com.ar/?a=38124
En la mitología griega se mencionaba que las cigarras o chicharras fueron hombres que existieron antes de las musas, que olvidaron su propio cuerpo, sin acordarse de comer o beber por la ilusión del conocimiento.
|
|