Un bombazo para la honra
» El jugador del León marcó de tiro libre el gol del orgullo para la Azul.
elsalvador.com
Sábado, 10 de Octubre de 2009


Julio Martínez supera a Andrés Guardado.

Poco había que celebrar, pero nadie puede dudar de que el mejor gol del partido fue para Julio Martínez, quien no sólo le marcó otra vez a México (como lo hizo en el inolvidable 2-1 del 6 de junio), sino que lo hizo en su regreso con la Azul, tras recuperarse de una lesión de tobillo que lo marginó tres meses y de paso dejó una huella en el estadio Azteca, después de que no se firmaba un tanto en ese césped desde 1993, cuando vimos celebrar a Óscar "el Lagarto" Ulloa.

Para Martínez y la Selección, el gol cayó en un momento de alta tensión (minuto 87), después de que tres minutos antes México había encontrado un tercer gol. La anotación del jugador esmeralda limpió el orgullo cuscatleco, aunque luego vino la debacle y goleada con el 4-1 de Carlos Vela, delantero del Arsenal.

Pero nada borrará ese bombazo de tiro libre que impulsó Julio para vencer a Guillermo Ochoa, guardameta del América, que antes de esa jugada sólo contuvo tres tiros a marco. Además, el volante por derecha de la Azul demostró que no es un accidente que ya esté jugando fuera del país, específicamente con el León en Liga de Ascenso.

Después de fichar con este equipo, se lesionó en Copa Oro y por un momento llegó a temer una rescisión de contrato. Pero lo esperaron, pasó por el quirófano, se recuperó y antes del sábado había reaparecido con dos juegos (estrenándose con gol tras dos partidos oficiales con el equipo de Guanajuato).

El Salvador no tuvo su mejor partido y cometió errores precisos en defensa, pero aunque México lo ahogó por su afán de clasificarse, no salió del Azteca sin al menos haber silenciado por unos segundos a una afición que no paraba de ambientar con pitos y cornetas. Fue agridulce para Julio. Porque, al final, tanto él como la Selección encajaron su primera goleada en esta hexagonal y vieron celebrar a su rival.

Pudo ser un duro golpe en lo anímico para Martínez, pero su gran satisfacción es que la afición mexicana tardará mucho tiempo en olvidar su nombre: Las repeticiones de los goles de esta eliminatoria recordarán para siempre que el nacido en Coatepeque, El Salvador, los mandó a callar no una, sino dos veces; una de ellas, en el Coloso de Santa Úrsula.

MENCIONES HONORÍFICAS

Además del trabajo de Martínez, hay que mencionar a un jugador que fue clave para que la Selecta no saliera con más goles en sus alforjas: Miguel Montes.

"El Mudo" le tapó al menos tres goles a los aztecas, en atajadas de primer nivel que dejan en evidencia que está para jugar en una liga extranjera.

Cabe mencionar también a Mardoqueo Henríquez, quien se paró con gran personalidad y pierna firme en el pasto del Azteca, hizo ver mal a figurones como Cuauhtémoc Blanco, Carlos Vela y Andrés Guardado; lastimosamente, el zaguero del FAS vio tarjeta amarilla y no podrá estar el miércoles contra Honduras.

Otra pieza importante, quien inexplicablemente salió del partido por decisión técnica, fue Arturo Álvarez, quien transmitió desparpajo, personalidad y frescura en la volantía de la Selecta.