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| FOTO EDH |
De cuatro visitas, cero puntos en esta hexagonal... un mal presagio en números. Pero como nada está escrito y hay que jugar primero, El Salvador afronta el desafío más difícil de su camino, a partir de las 4:00 de la tarde (5:00 p.m., hora de México). No sólo se trata del partido más esperado para Carlos De los Cobos, desde que tomó la Selección por su nacionalidad, por su pasado y por la presión misma que ha tenido por los medios locales; sino porque es el partido de la vida para la Selecta. Por ley, si quiere seguir con remotas esperanzas contra Honduras el próximo miércoles, debe vencer el miedo escénico del Azteca y la historia para hacer lo impensable para muchos: sumar a como dé lugar. Y si es su día, intentarlo todo por dar la sorpresa.
En la clasificación, las chances son pocas porque hay un déficit de cuatro puntos con el cuarto lugar (Costa Rica), que otorga el derecho de disputar un repechaje ante el quinto de la Conmebol.
Aunque casi todo está en contra (la altura de los 2,400 metros sobre el nivel del mar, la presión del público y porque el rival encadenó cuatro victorias al hilo, después de caer de dientes el 6 de junio en el Cuscatlán), el salvavidas debe buscarse en suelo mexicano. Imposible no lo es, si se toma como referencia que Costa Rica firmó el único Aztecazo de la historia, un 16 de junio de 2001 (2-1), con goles de Ricardo Fonseca y Hernán Medford (ver nota ampliada en siguiente página).
El mismo criterio
Más allá de unas palabras del ausente Cuauhtémoc Blanco, que se referían a una goleada sin antes jugar, el respeto se ha mantenido en uno y otro bando. Quien aún suda una calentura por la derrota 2-1, de hace cuatro meses, es Guillermo Franco, delantero del "Tri", quien aunque confesó que no siente rencor "por los insultos recibidos (uso de tapabocas)" sí cree en "una revancha". Por lo demás, se manejó la diplomacia en cada una de las concentraciones, a no ser por el míster Aguirre...
Tanto El Salvador como México ven el partido como si se tratase del último... Para los visitantes es demostrar que ninguna selección le pasó por encima, como mucho repite Carlos De los Cobos y su plantel. Incluso, en las calles chilangas se habla mucho de que El Salvador se ha ganado un respeto y esperan como mínimo que muestre oposición. Y México ya busca el horizonte hacia Sudáfrica 2010, sin esperar su último duelo contra los triniteños. Hasta ya se habla de fiesta en el estadio, con luces artificiales y charros.
A la cancha...
Con la urgencia de no guardarse nada, El Salvador no quiere estar en la burbuja del recuerdo sobre qué habría sido con Rodolfo Zelaya en ataque. Por más que el jugador encare sin miedo, no está por suspensión. Y poco importa también qué jugadores estén al borde de sumar su segunda amonestación (Rudis Corrales, Eliseo Quintanilla, Christian Castillo, Salvador Coreas, Ramón Sánchez, Ramón Flores, Manuel Salazar y Mardoqueo Henríquez). Muchas esperanzas están centradas en el despertar de Williams Reyes, quien se perfila como titular. Necesita marcar con la Azul y hoy, más que nunca.
El posible once, aunque no fue confirmado por el míster, incluiría al meta Miguel Montes, con una línea de cuatro zagueros (Salazar, Henríquez, Marvin y la duda está entre Deris Umanzor o Alfredo Pacheco). En la media, si Cheyo se recupera de una molestia en su rodilla, será el enganche y tendrá la compañía de Arturo Álvarez y Christian Castillo en las bandas y por la zona de marca Osael Romero hará fórmula con "el Capi" Ramón Sánchez.
En México, jugaría Palencia por el lesionado "Cuauh" y la duda es adelante: Miguel Sabah o Andrés Arellano para acompañar al "Guille" Franco.
Ambos países están a la víspera de su octavo duelo en eliminatorias. La balanza se inclina para México, con cuatro triunfos por tres de los salvadoreños. Nunca han empatado. La Azul juega contra todo. ¿Habrá Aztecazo?