Memorias del Azteca
» El Salvador tiene registrados momentos agrios y otros dulces en el Coloso de Santa Úrsula. Una vez ganó, pero no a México, sino a Honduras. Sólo cuatro cuscatlecos han marcado goles en este "monstruo".
El Diario de Hoy
Viernes, 9 de Octubre de 2009


A la Izq.: el grupo que perdió 4-0 ante México en el Mundial de 1970, en el Azteca. Al centro: Imágenes de la derrota ante "el Tri"; cambio de banderines entre los capitanes Mariona y Peña, más grandes atajadas de Raúl Magaña. Derecha: La caída por 3-1 en abril de 1993. Fue digno.
FOTO EDH / Archivo

Oír el grito de gol en el Azteca no es de todos los días. El último fue de Óscar "el Lagarto" Ulloa en la hexagonal de 1993, sucediendo a los seis goles que la historia nos regaló en el pasado con Norberto Huezo (dos en 1977 a México y Guatemala) más uno de Mario Rosas (frente a los chapines) y tres en 1969 con "Mon" Martínez (dos) y uno de "Pipo" Rodríguez –éstos se los marcaron a Honduras en un juego definitorio, el resto contra los mexicanos-. Cada anécdota de los protagonistas tiene su valor.

Desde el primer antecedente, cuando El Salvador jugó y ganó ante los hondureños, un 29 de junio de 1969, nunca otra selección cuscatleca ha vuelto a ganar en el Azteca.

Ese triunfo supo a gloria porque los nacionales encaminaron su boleto a México 70. En esa oportunidad, la afición local apoyó a El Salvador. "Mon" Martínez pasó a ser el primero y único jugador en anotar dos goles en ese estadio para la Azul. También "Pipo" Rodríguez marcó ahí.

Un año después, El Salvador volvió al Azteca para el Mundial. Fue blanqueado por Bélgica, Unión Soviética y México. Regresó a casa sin goles a favor, pero la anécdota de jugar ante el anfitrión no pasa por alto para "Pipo": "Fue impresionante ver el estadio lleno, se sentía la presión del público. Un gol irregular de Valdivia (cuando el árbitro egipcio Kandil debía finalizar el primer tiempo) cambió todo y los locales se crecieron para calmar los abucheos de su público. Nos portamos malcriados en el Azteca porque nadie quería sacar el balón del centro del campo, además de provocar para ganarse algunas amonestaciones... pero no tuvimos un trato hostil de la gente".

De rosas, pesos y cabezas de pollo

La Selección volvió a asomarse al templo de los mexicanos en el D.F. siete años después. El trato cordial desapareció con los años y le dio paso a un aumento de tensión.

El Salvador compitió con Canadá, Guatemala, Surinam, Haití y México en la hexagonal final de 1977 que se disputó en dos sedes: Monterrey y el Azteca. De los cinco partidos, tres los hizo en la casa principal del "Tri". La Azul firmó tres goles más, pero el más especial fue contra México, con la firma de Norberto "Pájaro" Huezo.

"Nos recibieron con monedas de peso mientras salíamos del camerino a la cancha y nos abucheaban cuando tocábamos el balón. El ruido era increíble. Zapata fue expulsado injustamente (al 59') y nos tenían dos a cero (con goles de Cristóbal Ortega y Rangel). Pero como al minuto 75 me llevé marcas y le marqué a México. Lo celebré porque estaba abierto el marcador. Al final, no alcanzó y sobre el cierre nos marcaron el 3-1 (Isidordia)", recuerda Huezo. Ese juego tuvo el recuerdo de que Carlos "Imacasa" Recinos sufrió una fractura en el cúbito de su brazo izquierdo y hubo trifulca.

Siete días más tarde, Huezo y Mario Rosas le marcarían a Guatemala en la misma hexagonal. Goles que también quedaron en el baúl de los recuerdos, pero nunca comparables como marcarle uno a México.

Esta sensación volvió a disfrutarse 16 años después, cuando la Selección visitó el Azteca con Raúl García, William Osorio, Mauricio Cienfuegos y Carlos Castro Borja, entre otros. Enfrente tenían a Jorge Campos, Miguel España, Ramón Ramírez, García Aspe, Luis García... Esto sucedió el 18 de abril de 1993 y supo a revancha para los mexicanos, que venían de perder 2-1 hacía 14 días en el Cuscatlán.

El juego acabó como en 1977: 3-1. El rival venció al equipo de Jorge Vieira, con arbitraje del guatemalteco Mario Escobar. "Nacho" Ambriz (12'), García (56') y Ramón Ramírez (74') pusieron la balanza en un extremo, pero al 86' "el Lagarto" Ulloa burló dos marcas tras recibir un pase de Jorge Ábrego y venció por última vez el Azteca. México ganó, sí, pero con un silencio parcial.

"Fue algo bonito anotar en ese lugar y más por cómo nos habían recibido desde nuestro hospedaje en el hotel, donde encontramos las camas con rosas. No sé si fue brujería o qué, pero la gente estaba en nuestra contra. Había nervios, pero en la cancha sentí seguridad y felicidad, a pesar de la derrota", dijo Ulloa.

En 1997, la historia fue distinta con un claro 5-0. No hicimos ni cosquillas y la estrategia en la cancha se pagó caro, explicó Misael Alfaro: "Se equivocó Milovan (Djoric) con el orden táctico. Renderos Iraheta jugó de lateral izquierdo y Amaya del Cid como defensa, mientras Cárcamo estuvo en la banca. Fue el partido de esa eliminatoria. Lo rescatable: paré un penal a Benjamín Galindo. Tengo otros recuerdos más: el himno no se escuchó mucho por el ruido y mientras calentábamos nos lanzaron cabezas de pollo. Y las indicaciones entre los compañeros no se escuchaban".

Consejos para el presente

Mañana serán doce años de esa última visita. Los ex seleccionados dieron sus consejos para que la Azul no se intimide: "Ojalá no vayan con una mentalidad perdedora, si no, van a ser goleados. Es difícil sacar un resultado positivo allí, pero deben darlo todo y no encerrarse atrás. Si terminan 0-0 en el primer tiempo, la afición del Azteca se volcará contra su equipo", opinó Huezo.

Para "el Pelé" Zapata "hay que tener cuidado con las atenciones de los mexicanos, te pueden llevar a pasear y a un buen hotel para luego ver cómo te perjudican. Los jugadores deben estar alertas a su entorno y no caer en las provocaciones. Sólo deben dedicarse a jugar y si en el partido hay irregularidades es porque el arbitraje estará en su contra. Pero son once contra once y tienen que representar bien al país".

En tanto, Jorge Ábrego dijo: "Cuando integré la Selección (1993) en México se hablaba de que nos meterían de cinco goles para arriba, pero les hicimos frente. Y en las afueras del hotel no nos dejaron dormir por el ruido de los cohetes. A pesar de eso, en la cancha les jugamos bien. Los jugadores deben proponerse el sábado a no dejarse intimidar ni por el público ni por nadie".

Y para "Pipo" Rodríguez "sentirán presión cuando se trasladen al DF porque seguramente la gente no olvida que en El Salvador se burlaron con mascarillas. Pero en la cancha se deben divorciar de los factores externos y motivarse de que estas personas están emproblemadas".