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| Los primeros movimientos azules en tierras mexicanas frente a la pintoresca plaza de toros de Juriquilla. |
Querétaro no se ha convertido en un lugar de privacidad para la Selección, tras sus primeras cesiones. Toda su agenda está bajo el escrutinio de la prensa mexicana que quiere seguirle los pasos del rival de su equipo, el sábado.
De diez periodistas esperaban con paciencia el arribo de la Selección a las instalaciones del Club de Golf Juriquilla, que también cuenta con una pintoresca plaza de toros, que luego los jugadores fueron a conocer (ver nota 2). Luego, el grupo de los periodistas, aumentó a hasta unos 25 colegas. Todo, bajo un respeto y no un asedio antes de iniciar las labores.
Con 17 jugadores, Carlos De los Cobos inició su minicampamento en una ciudad que está a tres horas del Distrito Federal. Por las mentes de todos los seleccionados está claro que el viaje anticipado a suelo azteca no es un paseo, si no la oportunidad de estar en el ambiente que comenzará a respirar el partido del 10 de octubre de a poco. Pero más que detenerse a los comentarios externos que circulen sobre la superioridad del rival en su estadio que alberga a más de 100 mil aficionados.
Dos temas no faltaron para conocer las reacciones de los nacionales. Una de ellas: el Azteca y que desde esta semana ya fueron retiradas las rejas (malla ciclónica que divide al público con los jugadores) del estadio, después de 26 años.
La palabra imposible no salpicó a nadie de la Azul, porque no está en sus diccionarios. "Lo bonito de este deporte es que no hay nada escrito y que cualquier resultado puede registrarse. No creo que haya imposibles, aunque México es difícil y más hoy que viene en crecimiento en la eliminatoria... Es una motivación jugar en el Azteca porque a nadie le gusta jugar en estadios vacíos y hacer un buen trabajo allí representa la oportunidad de confirmar nuestro avance como Selección".
(Sobre las rejas) dijo no intimidarse "Esperamos ya que se venga la hora del partido y que el ambiente sea agradable".
Otro que opinó sobre el tema fue el profe Carlos De los Cobos: "Si El Salvador llegase a ganar, como toda posibilidad que existe en un partido de fútbol, sería una sorpresa nunca un milagro porque los milagros le pertenecen a Dios. Lógicamente el favorito es sólo México por muchos factores (su imbatibilidad en el Azteca, desde 2001). Seguro el estadio se llenará pero espero que todo se realice con completa normalidad. Es sólo un partido de fútbol", indicó el entrenador.
El tiempo de estadía en Querétaro, de momento, tiene a gusto a los jugadores. No hay quejas por el trato de los mexicanos, si no sólo agradecimientos. Osael Romero comentó que el trato está bajo el estándar de lo normal: "La gente se comporta amable, nos han recibido bien y hemos trabajado sin problemas. Esta concentración nos ayudará mucho para llegar bien al partido contra México. Si para ellos ganar representa clasificarse al Mundial, para nosotros sumar es seguir con esperanzas".
Para Salvador Coreas "Es lógico ver a muchos periodistas mexicanos porque hay un partido que define mucho. Casi todos buscan al profe Carlos De los Cobos y es normal, es su compatriota y es muy respetado por aquí".
Y Alfredo Pacheco valoró que "la adaptación está en cada quien. Comparto la idea de salir de nuestro entorno y prepararnos unos días antes en Querétaro. El profe Cobos y Briones saben mejor qué ventajas tienen en Querétaro".
Rodillas con hielo
Un jugador se mantuvo al margen del trabajo en la primera sesión de entrenamientos, tras presentar un edema en la rodilla izquierda: Williams Reyes.
Mientras sus compañeros se ejercitaban con normalidad, el delantero de FAS tuvo que conformarse con cuarenta minutos de trote suave en compañía del médico Francisco Amaya. Luego, se sentó y le fue aplicado hielo para desinflamar una lesión.
Reyes, quien desde hoy combinará su recuperación con prensa caliente, hizo un esfuerzo para unirse al grupo por la tarde. Quien le siguió los pasos, por prevención, fue Alfredo "el Chele" Pacheco. El zaguero izquierdo también se quejó de un golpe en su rodilla izquierda, pero superó la molestia.