Selección Mayor
Castillo sacó la cara
» Fue el mejor cuscatleco en la cancha, no sólo por el gol, sino por su desequilibrio y entrega en el Rio Tinto Stadium
Carlos Vides
Domingo 6 de septiembre de 2009


Christian Castillo volvió a anotarle a los estadounidenses y fue el mejor de la Azul.
Foto: EDH

Algo tiene Christian Castillo que siempre le hace daño a Estados Unidos. Será su regate impredecible, o quizás que lo ven de menos por su estatura.

Pero es gigante en fútbol, ayer les hizo daño a los norteamericanos con su velocidad y picardía, y ahí estuvo, atento, para volver a hacer ver mal al equipo de las barras y las estrellas de la forma menos pensada, de cabeza, para poner el 0-1 que supo a gloria para la afición cuscatleca.

El Rio Tinto Stadium, al que ayer llegaron 19 mil 66 personas, disfrutó de las gambetas de Castillo.

No es justo decir que fue individualista o que jugó para las gradas, pues sus destellos siempre llegaron en zona de proposición y, cuando no encontraba espacios, siempre buscó con quién acompañarse, sobre todo con Cheyo Quintanilla y Rodolfo Zelaya, su compañero de aventuras en el León de la Liga de Ascenso mexicana.

El esfuerzo de Castillo fue tan fuerte que hasta terminó con calambres en los minutos finales, lo que obligó al técnico Carlos De los Cobos a ubicar a Zelaya como volante por izquierda y a Castillo en zona de ataque, donde aun con el dolor muscular intentó buscar la portería rival.

Tal vez por eso, por el desgaste físico y por las ganas que puso, encontró su premio. La Selección salió a buscar el triunfo, es esa jugada (la de su gol) nos pusimos a soñar bastante de que podíamos llevarnos el resultado. Lamentablemente los errores de nosotros siempre nos cuestan el partido", dijo al final del partido.

No sólo él En medio del naufragio que representa esta derrota, lo de Castillo fue importante, pero también el desgaste del capitán Ramón Sánchez en la media y las impresionantes salvadas del meta Miguel Montes tuvieron parte de responsabilidad por que la derrota no fue abultada.

Vaya para ellos unas decorosas "menciones honoríficas", porque, si bien la Azul cayó ayer, lo hizo con pundonor y amor propio. Ese del que ya la afición no veía en una Selecta.