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Williams Reyes tuvo su oportunidad en el segundo tiempo, pero el arquero local lo tapó.
Foto: EDH |
Esa última pelota que atrapa el portero Clayton Ince se queda con el centro del Cheyo Quintanilla y con la ilusión de la Azul. El Salvador merecía mucho más pero, se va con una derrota del Caribe que lo complica muchísimo en la clasificación.
Trinidad pegó en el inicio del juego y después hizo su negocio. La Azul y Blanco buscó de todas las maneras posibles, pero no pudo contra un equipo que basa en lo físico la mayoría de su potencial.
Cuando puso la pelota a ras de piso y buscó a los jugadores que más saben (Cheyo Quintanilla, Castillo y Álvarez en el segundo tiempo) fue una Selecta.
Cuando la agarran mal parada con la contra, fue otra muy distinta. Así, la Selecta pagó una distracción en el inicio y Sudáfrica se ve más lejos.
Inicio fatal
El primer tiempo se puede resumir así: un cachetazo en el principio y sustos al final. En el medio y durante más de 25' la pelota y el dominio le correspondió a El Salvador pero con poco peligro, el gran déficit de este equipo.
El Salvador, con línea de tres bien definida (Hernández, Marvin González y Salazar) con Flores y Umanzor como carrileros, Sánchez de equilibrio y Osael, Castillo y el Cheyo Quintanilla armando juego. Pero apenas se comenzó a parar, recibió el golpe tempranero. Cornell Glen le ganó la espalda a Ramón Flores y definió cruzado, ante el intento tardío de Salazar de frenarlo, a los 6', con Montes como espectador. Poco había hecho Trinidad para ponerse en ventaja.
Le siguieron minutos de desconcierto azul. No encontraba la pelota y también pecó de nerviosismo. En la misma jugada amonestaron por protestar a Christan Castillo y Quintanilla.
De a poco y con paciencia, El Salvador fue encontrando su mejor juego. Christian Castillo, del León mexicano, pareció marcar el rumbo en esos momentos aunque luego se desdibujó. Sin embargo, en el minuto 15 hizo una jugada magnífica: triple pared con Umanzor y Quintanilla pero Abu despejó el peligro. Tan bueno fue el intento que hasta fue aplaudido por el público trinitense.
Con esa triangulación, El Salvador despertó. Porque enseguida fue Osael que le pegó muy cerca y dos minutos después Zelaya probó con un pelotazo desviado. Eran señales.
Cuando El Salvador mueve la pelota y se ordena en el medio es un equipo que juega en serio. Pero le falta el punch final. ¿Trinidad? Hasta ese momento, poco y nada, sólo pelotazos para las dos torres Glenn y Jones, sobre todo de su portero Ince, que se cansó de hacer tiempo.
La Azul se hizo dueña del partido en ese pasaje del juego. Y se sucedieron las aproximaciones, siempre sin demasiado peligro; una buena jugada de Zelaya, un cabezazo de Umanzor, el tiro libre del Cheyo desviado y la media chilena de Zelaya por arriba del travesaño.
Cuanto más cerca se estaba del empate, Carlos Edward volvió a complicar: comandó un contrataque magistral y El Salvador sufrió. Se salvó tres veces en un par de minutos, sobre todo con un tiro en el travesaño del propio Edwards. Con espacios, los delanteros trinitenses son peligrosos: la velocidad es su fuerte.
Cambio de cara
El ingreso de Arturo Ávarez por Osael Romero en el entretiempo le dio otra cara al equipo. El zurdo del San José, que hizo su debut ayer con la Selecta, jugó por derecha y con sus incursiones y centros puso en aprietos a la última línea trinitense. Fue el jugador más destacado.
De sus pies nacieron las mejores jugadas y cuando combinó con Quintanilla, El Salvador creció en volumen, juego y peligro.
Un par de ocasiones de Trinidad hiceron al partido entretenido y de ida y vuelta. Hasta que se la jugó De los Cobos (ya era matar o morir) con el cambio de Reyes por Flores. Se ordenó con línea de cuatro en el fondo (Hernández por derecha y Salazar al centro) y buscó el empate.
Tuvo su chance el hondureño nacionalizado cuando recibió un buen centro de Zelaya y tras un nuevo susto (Glen desperdició un chance increíble) los últimos 15' fueron todos de El Salvador.
Se la jugó Álvarez y un remate de Quintanilla se fue cerca. Otro disparo de Sánchez encontró bien parado a Ince y Fito Zelaya remató, pero el portero la encontró de milagro. Así fueron pasando los chanches, así fueron corriendo los minutos. Así se marcó otra derrota de visitante, esta vez más dolorosa, porque fue ante el rival más débil de la hexagonal. Y Sudáfrica vuelve a alejarse.