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Apoyo total en el Haseley Crawford: estos cuscatlecos se dejaron sentir en las gradas del estadio trinitense. Más allá del resultado, hicieron vibrar el corazón azul.
Foto: EDH |
La bandera azul y blanca se vio entre tanto rojo y negro, los colores trinitenses. Y los gritos de apoyo a la Selecta se escucharon entre casi 25 mil personas en el Crawford Stadium.
Es que ayer se hicieron presentes 30 "locos" salvadoreños entre la marea que alentaba a los "Socca Warriors". La mayoría llegó desde Estados Unidos, pero también hubo de la capital cuscatleca.
Cada uno tiene su historia. Como ese grupo de cinco amigos que llegaron de Nueva Jersey para estar apenas un día en Puerto España y ver a su amada Selecta. Luis Santos, uno de ellos, indica que lo hacen porque quieren "aportar su granito de arena y que los jugadores se sientan apoyados".
A su lado, José Daniel Menjívar, a quien le dicen "El Travieso" y es parte de la Asociación Líderes Salvadoreños Unidos, también confiesa una de las clave de tanto viaje: "Es que vimos precios de 360 dólares y no lo dudamos, nos vinimos. El esfuerzo vale la pena".
CON FE
Otro amigos de ellos, Edgard Rivas, gerente informático en Nueva Jersey, explica que este proceso los hizo volver a creer: "Mi último partido fue en el Mundial 82, pero este grupo de jugadores nos hizo renovar la esperanza".
Edgar Padilla arribó dese Alabama con un grupo de tres amigos. "Como aguilucho y aficionado a la Selección estoy orgulloso de estar acá para dar mi apoyo a este equipo tan querido.
Estos muchachos pueden perder o ganar pero dejan todo por la camiseta. Eso es lo que esperábamos".
La historia de Ricardo González quizá es la más curiosa. Vino sólo desde Milwaukee y completó su estancia con un pequeño descanso en la isla de Tobago.
"Vine al partido y aproveché para asolearme", dice este contador, quien es fanático seguidor de la Azul y Blanco y ha ido a los últimos cinco mundiales. Desde aquí, "me voy para Puerto Rico". Vaya vacaciones.
Tampoco faltaron los cuscatlecos llegados desde tierra salvadoreña. Allí sobresale Víctor Portillo, de Lourdes, quien es ingeniero químico y arribó a Puerto España con otros dos afortunados. ¿Por qué? Ganaron un concurso de un banco y disfrutaron del partido y de Trinidad.
Infaltable, Jorge Bahaia, el presidente de FESA, llegó un día antes para estar cerca del equipo y esta vez lo hizo acompañado por su hijo Jorge y su amigo Rodrigo.
Siempre acompaña a la Selecta y anoche no fue la excepción. Con ellos, vinieron cerca de 15 personas un día antes y se alojaron en un hotel justo enfrente del estadio. Partían rumbo a El Salvador hoy de madrugada en un viaje relámpago lleno de pasión.
Ellos completaron la fanaticada azul en Puerto España, esa que nunca dejó de creer y de vibrar en cada jugada de la Selecta.