![]() |
|||
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
La Selecta reconoció ayer el pasto del estadio de la Universidad de Florida, en Miami.
Foto: EDH |
Tres puntos en dos juegos tienen a la Azul en una situación incierta entre los cuartos de final, el suspenso o la eliminación.
La Copa Oro comenzó con una alegría ante Costa Rica, pero luego se enfrió con un inesperado revés ante Canadá, porque nunca floreció el fútbol revulsivo en Columbus.
Hoy, y sin un margen de error permitido, la Selecta se juega el todo o nada contra Jamaica, en el estadio de la Universidad Internacional de Florida, a las 9:00 de la noche (7:00 p.m. en El Salvador).
La posibilidad de finalizar primera de grupo se fugó de las manos; sólo quedan dos cartuchos en disputa: cerrar segundos o quedar como uno de los dos mejores terceros, situación que se definirá hasta el domingo. En el peor de los casos, los "Reggae Boyzz" pueden servir de piedra de tropiezo para eliminarnos.
El Salvador aún tiene el mal sabor de boca que dejó su participación anterior en este torneo hace dos años, cuando inició con victoria y luego pinchó el globo. En esa ocasión, cerró con mucha tristeza, sucumbiendo por goleada contra EE.UU. (0-4).
Para esta noche, la Azul saltará a la cancha con el resultado en mente entre ticos y canadienses. Esta serie es ajena y aunque conviene un revés de Costa Rica para que un empate pueda surtir efecto, es engañoso apostarle a esa ecuación.
Más allá de lo que ocurra en el partido preliminar, la Selecta debe resurgir y no esconder nada ante una Jamaica que no ha sumado pero dispuesta a pelear hasta el último suspiro, ya que no tiene otra inspiración (no está en la hexagonal premundialista de Concacaf).
Lecciones del pasado Pero no hay por qué confiarse de un león herido. El león es siempre un león. Y Jamaica es uno de ellos. El torneo ha sido injusto para el conjunto caribeño. De seis posibles, no ha tenido cosecha alguna.
Por eso Carlos De los Cobos dijo no fiarse de un rival que ha enfrentado en tres oportunidades: "Jamaica es conocido para nosotros y se le respeta porque cuenta con jugadores fuertes. Si queremos clasificar, es prioritario ganar o, si se da una combinación de resultados, el empate podría no ser del todo malo".
En números fríos, el conjunto jamaiquino suele ser un rival muy incómodo. Los últimos dos antecedentes ocurrieron en Frisco, Dallas, en julio de 2008; y en mayo de 2009 las dos selecciones chocaron en el R.F.K. de Washington.
Ambos terminaron 0-0. Para encarar este desafío, la Azul contará con un par de variantes. Rodolfo Zelaya saldrá de titular junto a Rudis Corrales, en ataque.
Esta fórmula rompe la idea de salir con sólo un hombre en punta. La suplencia de Williams Reyes no se debe por rendimiento, sino porque ayer no pudo entrenar debido a un espasmo muscular en el cuello.
En defensa, Álex Escobar se recuperó de un golpe de tobillo y vuelve al once inicial en lugar de Mardoqueo Henríquez, quien tuvo elogios del entrenador. El mediocampo se poblará con Alfredo Pacheco por banda izquierda y Castillo como nexo junto a Osael Romero. Chamba Coreas se inclinará por banda derecha y Ramón Sánchez será el contención.
Aún parece no olvidarse a Canadá, equipo que complicó las matemáticas. "Nos estamos jugando todo en esta competencia. Posiblemente nos confiamos o menospreciamos a Canadá. Ese error no queremos repetirlo con Jamaica", dijo Corrales.
Para Castillo "No hay equipo que regale nada y Jamaica no será pan comido. Pero eso no nos quita la ilusión de superarlo y avanzar con boleto directo. Un empate puede significar arriesgarlo todo porque aún no terminan los grupos B y C".
De momento y mientras no se juegue, está prohibido pensar en qué sede se jugarán los cuartos de final (Filadelfia o Dallas). El destino y el fútbol lo dirán.
Entre la Selecta y ofertas a futuro
Salvador Coreas, ex Vista Hermosa, Óscar Jiménez, declarado transferible en Alianza y "la Rastra" Escobar, quien podría renovar (o no) con Metapán, están con la Azul, pero sin contrato con algún equipo. Ninguno se alarma. Confían en que una puerta se abrirá.
Por dos años, "Chamba" Coreas prestó sus servicios para los correcaminos, pero a su criterio "Vista nunca me dijo hasta aquí, sino que no quise continuar. Ya había cumplido mi etapa. Con los dirigentes quedamos en buenos términos", dijo. Coreas no precisó qué equipo podría estar interesado en sus servicios, pero no se preocupa. "Ya sabré algo. Mi mayor atención debe estar en la Selección", comentó.
Quien lamenta ser transferible es Jiménez, que aún debía cumplir dos años de contrato. El volante de marca reconoce que los albos no hicieron su mejor campaña, pero esperaba su reivindicación: "Estoy agradecido con la institución porque no me puedo quejar.
Si bien se hizo un mal campeonato, todo jugador espera su revancha y parece que no la tendré en Alianza. Era predecible alguna sacudida porque hubo fichajes, pero espero que los jóvenes no bajen sus caras. En el fútbol hay que estar tranquilo, siempre hay ofertas", concluyó.
Mientras que Escobar espera una oportunidad fuera del país, porque tiene 25 años. Metapán lo tiene siempre en la mira y él dijo estar dispuesto a renovar si existe una cláusula que lo libere, en caso de que pueda jugar en otra Liga.
"Soy de los que piensan que, si después de los 25 años no sales, el tiempo te deja. Tengo esperanza de que algún club pueda interesarse en mí. Metapán puede estar tranquilo de que no he pensado en marcharme a otra institución", finalizó Escobar.
Pocos, pero presentes
Los compatriotas que residen en Miami no son mayoría, pero laten por su Selección. Como pan caliente se regó la noticia de que Carlos De los Cobos y compañía practicarían en la cancha alterna de la Universidad Internacional de Miami (FIU, por sus siglas en inglés). La seguridad de Concacaf no les permitió su ingreso y los aficionados cuscatlecos se quedaron detrás de una malla ciclón.
En total, acudieron 15 connacionales, entre ellos: Mauricio Murcia y su hija Melissa; Santos Amaya, Manuel Amaya, Elizabeth Pineda, Julio Cuenca, Marlon Flores, Clara Arévalo, Simón Chávez y Simón Jr., Miguel Posada y los hermanos Carlos y David Pacheco.
Los saludos de mano no faltaron y tampoco unas cuantas fotos para conservar el recuerdo de que la Selección los visitó.
El mundo es chico
Uno se llevó una sorpresa: Carlos Pacheco, de 25 años. Dijo ser compañero de Christian Castillo, a quien le llamaba "Chiquín", en el Instituto Nacional de Antiguo Cuscatlán, y no lo veía desde hace siete años.
"Me había desconectado un poco del fútbol porque no sabía que Castillo jugaba fútbol. Cuando coincidimos en el INAC, recuerdo que 'el Chiquín' era veloz y no tenía miedo de nadie. Mientras él siempre apoyó al Alianza, yo le iba al Firpo. Mira dónde me lo vine a encontrar. Bien dicen que el mundo es chico", dijo. Castillo no dudó en intercambiar números de teléfono y correos para comunicarse y vino la foto entre ex compañeros.