Los Ángeles fue Azul
» Los compatriotas fueron cerca de 30 mil en el Home Depot Center y alentaron a todo pulmón a la Selecta

Víctor Zelada Uceda
Sábado 4 de julio de 2009


Todo el estadio de los ángeles fue azul y blanco. Los compatriotas fueron la inmensa mayoría en las tribunas y se hicieron sentir durante todo el partido. Foto: EDH

En un mismo terreno, cuatro países se reunieron. Pero sólo uno mandó a su antojo. Las camisas rojas de Canadá y Costa Rica y la amarilla de los jamaiquinos no despintó el color predominante: el azul.

No importó que El Salvador jugara el partido estelar. Con más de tres horas de anticipación, los compatriotas llegaron en combo familiar. Muchos de ellos con hijos nacidos en EE.UU., pero identificados con el país de sus padres: El Salvador.

Tal es la historia de Víctor Ayala, quien reside en Long Beach desde hace 31 años y siempre lleva a su hijo de 26 años a ver los juegos de la Selección, aunque éste jamás ha viajado al pulgar de Centroamérica.

"Nunca he podido llevarlo a mi país, pero él apoya incondicionalmente a El Salvador", dijo Ayala padre. Cuando se le consultó sobre el pronóstico del juego en la noche, dijo: "Siempre quiero que ganen. Si digo por goleada, es posible que esos goles nos lo hagan a nosotros. Me conformo que gane 1-0".

Historias paralelas

Una historia similar relató Luis Linares, quien reside en la ciudad angelina desde hace 28 años. Su esposa es mexicana y sus hijos nacidos en la tierra del tío Sam. Pero todos se unen para apoyar una sola patria. El folclor de Linares fue tal que se pintó el cabello y el rostro de azul y para no desentonar, sus hijos Michael y Luis también lo secundaron.

Las voces de emoción no pararon allí. María Portillo, oriunda de Nuevo Cuscatlán, tiene 19 años fuera de su ciudad natal y dijo vivir con pasión cada visita de los jugadores salvadoreños: "Yo amo a El Salvador y por eso puse esa frase en mi mejilla. Tengo cinco hijos, dos nacidos en este país, pero a todos les inculco las tradiciones que aprendí", comentó.

Los casi 30 mil aficionados que fueron ayer vibraron como en el Cusca.