El viaje que jamás olvidarán
» Seis llantas reventadas, una travesía interminable... Todo por la Selecta

Wilfredo Hernández
Viernes 12 de junio de 2009


Una de la media docena de llantas que explotaron durante el viaje hacia San Pedro Sula. Comienza el suplicio. Foto: EDH

Si se tratará de una película, seguramente se llamaría "el viaje inolvidable". La historia comenzaría con un grupo entusiasta de aficionados que van hacia San Pedro Sula, Honduras, a ver a su Selecta contra los hondureños y de repente, por cosas del destino o de la mala suerte, o póngale usted por qué, empiezan a suceder circunstancias que perdurarán, quizás, por mucho en sus recuerdos.

Es que fue un viaje donde pasó de todo. Desde lo más normal del mundo, hasta lo inverosímil.

Porque normal es que en un viaje pase algo, como una ponchadura de una llanta a la ida, pero inverosímil es que eso mismo se repita cinco veces más. Tres en la ida y otras tantas al regreso.

Pero bien dicen que el salvadoreño es maestro en reírse de sus desventuras. "Este es el bus de la muerte", "Otra llanta... otra llanta", "este bus está salado...", las bromas precedían cada explosión y la desbandada para bajar del bus, a gozar del espectáculo que suponía ver los humeantes cauchos del vehículo.

También hubo lugar para encontrar otro vocablo en el ya vasto repertorio de ofensas del salvadoreño: "Lo que pasa es que este 'Faitelson' no sabe manejar", dijo alguno entre los curiosos, las risas no tardaron y desde ese momento, el conductor pasó a recibir, quizás para ellos, el mayor escarnio de la actualidad en el país.

Si alguno llegó a pensar que el regreso iba a ser más tranquilo y placentero, se equivocó.

Porque fue, quizás, más inverosímil que la ida, con el agregado de la tristeza por la derrota. Comenzó mal la cosa desde el momento en que otro bus confundió la gasolina con el diésel y llenó el tanque, y terminó peor para los "del bus de la muerte" con otras tres llantas explotadas, la primera a las 3:00 a.m., para terminar en un bus de la Ruta 119 que los trajo hasta San Salvador.

Pero si hay algo que admirar de esta afición es su fidelidad por la Selecta. "Por Dios que vuelvo a venir, aunque tres días antes si es en este mismo bus", dijo uno.