La conmemoración de la transfiguración abarrotó las calles del centro de la capital con miles de fieles católicos que se concentraron en los alrededores de la Catedral Metropolitana para participar de esta tradición religiosa.
Foto EDH / Lissette Monterrosa
Antes de la transfiguración la imagen del santo patrono viste un traje rojo, luego el Divino Salvador emerge con una vestimenta blanca.
Foto EDH / Lissette Monterrosa
San Salvador Devoción
Fidelidad al Divino Salvador del Mundo

Miércoles, 6 de Agosto de 2008

Geraldine Varela

» Masiva afluencia de salvadoreños al más importante acto religioso: el de la Transfiguración.

Bendito seas Salvador Divino! cantaban los miles de fieles que ayer se congregaron frente a la Catedral Metropolitana para conmemorar la transfiguración del Divino Salvador.

Los feligreses se dieron cita desde tempranas horas de la mañana para presenciar los actos religiosos en honor al Salvador del Mundo, los cuales se iniciaron desde las 8:00 a.m. hasta el momento cúspide de la tradicional Bajada, frente al principal templo católico del país.

La imagen del santo patrono salió de la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, luego recorrió, a paso lento, la Calle Rubén Darío, bajo una llovizna que refrescó a los fieles que acompañaron la procesión. Pese al clima, los católicos se mantuvieron a la espera de la transfiguración.
“Puede más la fe”, repetían algunos al ver a las personas bajo la lluvia, sin moverse de su lugar.

En la procesión, los feligreses gritaban fervientemente: ¡Qué viva el Salvador del Mundo, qué viva!, al ritmo de la banda de paz de la Policía Nacional Civil (PNC) que entonaba con sus instrumentos el coro religioso “pescador de hombres”.

Al filo de las 6:00 de la tarde los fuegos pirotécnicos comenzaron a estallar en el nublado cielo, animando el fervor de los presentes, quienes con mucho regocijo abrieron sus sombrillas y paraguas para saludar a la imagen del Patrono, quien hizo su entrada triunfal por la calle Rubén Darío.

Desde lo alto, los diseños y colores de las sombrillas parecía una enorme sábana hecha de pedazos de tela, bajo la que se acobijaron los fieles católicos.

Cuando la imagen llegó a la Catedral, las miradas se fijaron en el enorme pedestal.

El Divino Salvador, aún con la túnica roja, comenzó a descender al interior de la esfera. En pocos segundos ocurrió la “transfiguración” y la imagen emergió, vestida de blanco e inmediatamente, todos comenzaron a aplaudir, mientras otros lloraban.

En su mensaje, el Arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle, llamó a la unidad del pueblo cristiano, a profesar amor tal y como Jesucristo lo hizo, y a tener una vida con una misión. Ese fue precisamente el mensaje central de este año, ser discípulos y misioneros del Señor.

Lacalle recordó a los salvadoreños, que el acto de la Transfiguración significa una renovación de las actitudes cristianas para con “nuestros hermanos”.

Y aplicando el significado de la Transfiguración, la alcaldesa de San Salvador, Violeta Menjívar y el candidato a la comuna capitalina, Norman Quijano, dejaron rencillas políticas a un lado y se estrecharon las manos en la Basílica Sagrado Corazón de Jesús.

Ayer por la noche y hasta la madrugada, el patrono fue halagado con una serenata con mariachis, en su honor.

Con la solemne Eucaristía que hoy se realiza en el atrio de la Catedral Metropolitana, dan por finalizados los actos religiosos en honor al Divino Salvador.

La Reina