Un paseo por el lago en lancha es una bonita opción para los turistas. El costo por un recorrido de media hora es de $10 y el bote tiene capacidad para 18 personas. El costo por una hora de paseo es de $20.
Foto EDH / Erick Barahona
Cocos a domicilio. Henry Hernández y su ayudante se pasean en canoa por todo el lago de Ilopango, para ofrecer el refrescante fruto a los turistas.
Foto EDH / Erick Barahona
Ilopango Turismo interno
Familias prefirieron gozar día del patrono en Apulo

Miércoles, 6 de Agosto de 2008

El Diairio de Hoy

» Pese a cercanía y bajos precios, ha bajado el turismo.

Aunque no fue mucha la afluencia, decenas de familias optaron en estas vacaciones por refrescarse un poco en las aguas del turicentro Apulo, en el lago de Ilopango.

Ese es el caso de Abrahán Alexander Hernández, quien desde San Martín viajó ayer a dicho turicentro para disfrutar con su esposa, su bebé de apenas año y medio, y sus tres sobrinas pequeñas.

“Ya que queda un poco de tiempo en estos días, hay que aprovechar a salir a pasear”, manifestó Alexander, quien en esos momentos disfrutaba de unos bocadillos junto a sus familiares.

Quien no se encontraba muy a gusto era Salomón Hernández, pues lamentó la poca afluencia de turistas desde que comenzaron las vacaciones.

Y no es para menos, él es lanchero y se gana la vida precisamente paseando a los bañistas alrededor del lago. Hasta ayer, pocas personas lo habían contratado para un paseo en lancha.

“Para ser día festivo está calmado. Ya no es como antes. La inundación que hubo el año pasado (en esa zona) nos ha afectado bastante”, externó.

Aseguró que con respecto a años anteriores, la afluencia de turistas en esta ocasión apenas llegará a la tercera parte.

Agregó que la poca clientela se suma a los altos precios del combustible que los está golpeando, pues para operar, las lanchas son abastecidas con gasolina y aceite fuera de borda.

Ajena a esos lamentos, la pequeña Joselyn María, de siete años, enfundada en su salvavidas inflable, “chapoteaba” alegre en la piscina infantil, ante la mirada atenta de sus progenitores.

Quien intentaba sacar provecho de la ocasión, fue Henry Hernández. En su pequeña canoa repleta de cocos, recorría el lago ofreciendo el producto a quienes paseaban en lancha y tenían ganas de saciar la sed.

Lo que no pudo faltar en este lugar fue un grupo de jóvenes pasados de tragos, que amenazaban con armar un escándalo.

Por fortuna, varios agentes policiales que prestaban seguridad en el balneario acudieron de inmediato y en minutos impusieron el orden.

Los comerciantes esperan que en lo que resta de la vacación, mejore la concurrencia de turistas.

La Reina