![]() Óscar Ávila, uno de los actores, presenta su acto denominado “Indiana Jones”, en el que introduce la cabeza de esta serpiente en su boca.
Foto EDH/Leonardo González
San Salvador Otra opción en la feria
Sana diversión bajo las carpas del circo
Mates, 5 de Agosto de 2008 El Diario de Hoy
» En la feria de Don Rúa, los capitalinos disfrutaron con el ingenio de los artistas. Al menos así lo expresó Juliana Larios, una veterinaria que asegura haberse cansado del barullo de las ruedas. “Hoy les dije a mis hijos que íbamos a ir al circo, pero no a los grandes circos. Sino a esos pequeños, donde todo se hace más artesanalmente. Esa gente tiene mucha creatividad”, manifestó mientras buscaba asiento para ver la función. A las 3:00 p.m. la carpa se cerró y las luces se apagaron. De pronto, cuatro mujeres aparecieron en el escenario para abrir la función. Una coreografía de merengue puso a tono a los asistentes. Ulises Coronado, un señor de 75 años, se mostraba emocionado al ver a las muchachas sobre el escenario. Ese momento lo trasladó a viejos recuerdos del San Salvador antiguo. “Están muy bonitas las jovencitas. Pero yo me recuerdo que antes no eran así los circos. Antes habían más payasos y acrobacias. Hoy se ha involucrado la mujer, con danzas y bailes. No está mal, a mi me gusta mucho”, expresó el septuagenario. Y por eso es que no paraba de reír Ernesto Peraza. Le hacía gracia recordar que uno de los piropos que lanzó el payaso, fue el mismo con el que conquistó a su esposa. “Estos payasos son divertidos. La verdad es que uno se cree muy hombre cuando lanza un piropo, pero a la vuelta de los años, eso que yo veía con seriedad, ahora me da risa”, comentó. Los payasos dieron paso a un imitador del más célebre cantante mexicano, Juan Gabriel, quien con sus gestos delicados hizo llorar de la risa a más de alguno. El actor se paseaba por los graderíos, miraba de reojo a los hombres y las risas volvían a sonar. Con el final de la canción apareció el tan esperado número: la cría de anaconda. Muchas personas se mostraron escépticas ante el animal, pero igual apreciaron la belleza de su piel camuflada. El beso de la serpiente fue el punto final y dio inicio otra imitación: el dúo Pimpinela. Un arduo pleito marital y la interacción con los asistentes, arrancó decenas de aplausos del respetable, para los actores. As í llegó el final de una tarde calurosa que trajo para los dueños del circo mucha satisfacción, a pesar de que la concurrencia no ha sido tan buena como en otros años. Uno de los actores, Óscar Ávila, aseguró que en otros años han tenido más público en las graderías, pero reconoció que la situación económica y los altos precios de los alimentos siguen causando estragos en los bolsillos. ![]() |
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