La gente gozó de las acrobacias realizadas por estos payasos en zancos, que caminaron desde el Salvador del Mundo hasta las calles del viejo Centro Histórico. Los salvadoreños quedaron satisfechos con el espectáculo.
FOTO EDH
San Salvador Citadinos abarrotan calles
Derroche de creatividad en la fiesta del Comercio
Lunes 4 de Agosto de 2008
» El desfile terminó en los contornos de la Plaza Barrios con música y danza
Los pitos y tambores empezaron a sonar desde temprano por la avenida Roosevelt. Decenas de carrozas se ordenaban una tras otra al filo de las 8:00 a.m.
Así era el ambiente ayer, unos minutos antes de que el Desfile del Comercio arrancara rumbo a la Plaza Cívica, donde miles de capitalinos esperaban impacientes la entrada de las carrozas.
Y no cabe duda que todos los carros que participaron, junto a las bandas de paz, fueron el centro de atención para las familias.
Al menos Nancy Ortiz, de dos años y medio, quedó impávida cuando vio pasar frente a ella a una enorme flor que giraba sobre su eje. En el centro, una de las reinas del Mercado Central.
Otra de las carrozas que gustó a las familias fue la que simulaba un barco. Varios pequeños marines saludaban desde lo alto y lanzaban dulces al público que asistió en masa al evento.
"¡Qué alegre está esto!, cada año me quedo sorprendida con la creatividad que tienen los comerciantes para hacer más vistosas sus carrozas. Se nota que se han esmerado mucho", exclamó Mario Ernesto Granados, un arquitecto de profesión.
Y las carrozas no sólo sirvieron para embellecer las calles, muchas de ellas llevaban carteles con mensajes.
Una de ellas fue la Asociación de Vendedores de CD y DVD. Sobre un furgón, del cual colgaban decenas de discos compactos, se observaba un rótulo que decía: "Tenemos derecho a trabajar, déjenos trabajar".
De la misma manera, en el grupo donde iban los vendedores del Centro Histórico de San Salvador, los comerciantes invitaban a la gente a comprar artículos de esa zona. "Dejen de ir a los centros comerciales. Nosotros tenemos los productos más baratos. Venga a donde le tenemos los mejores precios", decían por altavoces.
Mientras ellos seguían convenciendo a los potenciales clientes, las calles se hacían insuficientes para los miles de salvadoreños y extranjeros que llegaron a disfrutar del desfile.
El personal del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) intentó de muchas maneras ordenar a los asistentes, pero las cantidades eran inmanejables. Con todo y eso, el desfile siguió su camino hacia la Plaza.
Frente al monumento a Gerardo Barrios, las carrozas iban desfilando una a una. Los citadinos quedaron contentos con el espectáculo que habían presenciado.
Los que ya no pudieron llegar hasta la plaza, se quedaron en el Parque Cuscatlán disfrutando de la frescura de sus árboles y del ambiente familiar.