 |
Poemas
Es el ser que engendra y cría a sus hijos, muchas personas agradecen el infinito amor que un hombre puede dar, por eso escribieron las siguientes líneas:
Recuerda papá
Que si no juegas ahora conmigo,
cuando tu quieras hacerlo ya habré crecido.
Que la armonía entre tú y mamá
me dará seguridad ante la vida y
hará de mí un triunfador o un frustrado.
Que de tu amor depende mi capacidad
de amar cuando sea adulto.
Que soy muy feliz cuando me llevas
dormido hasta mi cama.
Que lo que yo aprendo contigo
lo recordaré toda la vida.
Que si oramos juntos
aprendo a comunicarme con Dios.
Que el amor y respeto
que demuestres por nuestros semejantes
será el amor y el respeto
que yo les tenga cuando sea adulto.
Que yo también tengo intereses personales.
Que me gusta tomar parte en las decisiones familiares.
Y Que te necesito como mi mejor amigo!.
Autor Anónimo
Pensamiento de un hijo
He aquí cómo piensa del padre generalmente el hijo:
A los siete años: "Papá es un sabio; todo lo sabe".
A los catorce años: "Me parece que mi padre se equivoca en algunas cosas".
A los veinte años: "Mi padre está un poco atrasado. No es de esta época".
A los veinticinco años: "Mi padre no sabe nada, decididamente está chocheando".
A los treinta años: "No sé si ir a consultar este asunto con mi padre, tal vez él podría aconsejarme".
A los cuarenta y cinco años: "¡Qué lástima que papá se haya ido!, él me hubiera aconsejado".
A los sesenta años: "Pobre mi padre, era un sabio, lástima que lo haya comprendido demasiado tarde".
La oración de un padre
ORACIÓN DE UN PADRE
Dame:
¡Oh Dios! Un hijo que sea lo bastante fuerte para saber cuándo es débil y lo bastante valeroso para enfrentarse consigo mismo cuando sienta miedo; un hijo que sea orgulloso e inflexible en la derrota honrada y humilde y magnánimo en la victoria.
Dame:
un hijo que nunca doble la espalda cuando debe erguir el pecho; un hijo que sepa conocerte a ti... y conocerse a sí mismo, que es la piedra fundamental de todo conocimiento
Condúcelo:
te lo ruego, no por el camino cómodo y fácil, sino por el camino áspero, aguijoneado por las dificultades y los retos, allí déjalo aprender a sostenerse firme en la tempestad y a sentir compasión por los que fallan.
Dame:
un hijo cuyo corazón sea claro, cuyos ideales sean altos, un hijo que se domine a sí mismo antes de pretender dominar a los demás, un hijo que aprenda a reir pero que también sepa llorar, un hijo que avance hacia el futuro, pero que nunca olvide el pasado.
Y después...
que le hayas dado todo esto te suplico entregarle suficiente sentido del buen humor, de modo que puede ser siempre serio, pero que no se tome a sí mismo demasiado en serio, dale humildad para recordar siempre la sencillez de la verdadera sabiduría, la mansedumbre de la verdadera fuerza.
Entonces yo, me atreveré a murmurar: ¡No he vivido en vano!
|
 |