William Alfaro
Tuvo que pasar un cuarto de siglo para que la afición salvadoreña perdonara aquella goleada 10-1 ante los húngaros en Elche.
25 años para enjugar las lágrimas y estrechar la mano de la afición con ese grupo de jugadores que nos representaron por última vez en un Mundial y para que el fútbol, ése que siempre da revanchas, permitiera que se les rindiera un justo homenaje a aquellos ídolos salvadoreños. Esta vez en su casa, en el Estadio Cuscatlán.
Abuelos, hijos y nietos, tres generaciones de cuscatlecos abrieron el corazón, unos para ver por primera vez, otros por última, reunidos al Mágico, Chelona, Pelé Zapata, Tuco Alfaro, Imacasa Recinos, Macora Castillo, el Negro Mora, Guayo Hernández, Fagoaga y compañía.
Desde tempranas horas, los seguidores de la Selecta llegaron al Coloso de Monserrat. Algunos jamás habían visto a los seleccionados jugar y aprovecharon la oportunidad para contemplar con sus propios ojos a las leyendas vivas. Otros, los más viejos, repitieron aquella sentencia que dice: recordar es volver a vivir.
Uno de ellos fue Luis Alonso Ramos, un aficionado de 63 años, quien confesó que su hijo, Ever, lleva ese nombre porque nació el día que Ever Hernández anotó el tanto a los mexicanos que nos llevó a España 82.
Ramos detalló que su hijo tiene 26 años y la noche en la que nació, llegó ante su mujer que recién había dado a luz y le dijo: “Él se llamará Ever, por Ever Hernández”.
Así se fueron sumando historias con la llegada de cada aficionado al Cusca.
Tony Flores en 1986 tenía seis años. Anoche fue la primera vez que vio al seleccionado completo. Flores se hizo acompañar de su esposa Vanesa y su hija Fabiola, de dos años.
“Esta es una gran oportunidad para que los niños puedan conocerlos. Es una emoción verlos jugar ya que ellos han sido la última gloria que ha dado el fútbol salvadoreño”, comentó Flores.
Víctor Baños, otro hincha, destacó la alegría de volver en el engramillado. “Gracias por brindarnos esta alegría. La afición ha vuelto a demostrar que sigue apoyando a la Selección. También seguiremos apoyando a las nuevas generaciones”, prometió.
Al final del juego, con el 2-2 definitivo, fue el Mora, quien agradeció a la afición por llevarlos en el corazón.
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