El cielo migueleño se pintó de luces
Los migueleños disfrutaron del espectáculo de la pólvora que regaló, la noche del viernes, el Pollo Campestre.

Publicada 26 de noviembre de 2006

Redacción

 

Para cruzar San Miguel, en un día normal, un conductor se tarda unos 15 minutos yendo por la Avenida Roosevelt.

Ayer, las largas colas de automóviles tardaron más de 45 minutos en trasladarse de punta a punta de la ciudad, debido a que sólo se podía transitar –básicamente– en la periferia, haciendo una especie de anillo, por calles estrechas y, muchas veces, en mal estado.

El día más esperado del año, el día de Carnaval, la ciudad amaneció un poco desvelada después de la algarabía del viernes, causada por la coronación de la nueva soberana, Aurora Meza Montoya y la lluvia de colores que iluminó el cielo gracias a la quema de pólvora regalada por el Pollo Campestre y la Tercera Brigada de Infantería .

Sin embargo, el comercio y los artistas despertaron temprano; los primeros para preparar todos los enseres necesarios para ofrecer alimentos, bebidas y productos a los visitantes, y los segundos para alistar sus voces, instrumentos y escenarios para sus presentaciones nocturnas.

 
  La soberana. Aurora Leticia Meza Montoya fue coronada la noche del viernes como la nueva soberana de todos los migueleños. Foto EDH

A las 11:30 de la mañana, la Roosevelt se cerró totalmente.

Antes de esa hora, los carros circulaban con normalidad, a pesar de que algunas de las bocacalles ya estaban obstruidas por la tarima de una orquesta madrugadora.

Sin embargo, en el transcurso de la mañana, los accesos a la Avenida principal de San Miguel se fueron cerrando uno a uno hasta que, al filo del mediodía, el paso vehicular cesó y sólo se observaron esporádicos automotores que pasaban cargados con cajas de bebidas, con tarimas desarmadas o que pertenecían a un cuerpo de socorro.

Los preparativos


Martillazos, golpes con maderas, instrucciones a gritos, en fin, el sonido del trajín que conlleva tener todo listo para la hora cero, fue el común denominador de una tarde previa al esperado Carnavalón migueleño.

Una tarde que, en la Roosevelt, se vivió con tranquilidad y sin aspavientos, en total contraste con el bullicio de los terribles congestionamientos a dos cuadras de distancia, donde también se vivía, pero de otra manera, el Carnaval.

 
  Ingenio. Algunos se las ingeniaron para transportarse de un lugar a otro de la ciudad, congestionada por el intenso tránsito. Foto EDH

Pólvora, regalo en una fría noche

Como se había anunciado, el viernes a las 8:00 de la noche, el cielo de San Miguel se iluminó con una lluvia multicolor.

El estadio Félix Charlaix fue el escenario del espectáculo de fuegos artificiales que, por primera vez en la “Perla de Oriente”, Pollo Campestre regaló a la ciudadanía, como antesala del gran día del Carnaval.

Una gran cantidad de personas se dio cita al estadio y a sus inmediaciones. Grandes y chicos llegaron para disfrutar del show multicolor que duró media hora; eso sí, llegaron con una vestimenta que los protegía de la noche fresca, extraña para los migueleños, debido al frente frío que ya abandonó el país.

Al terminar, los carros que transitaban la Avenida Roosevelt y que se detuvieron para admirar los fuegos artificiales protagonizaron un fuerte congestionamiento que duró algunos minutos.

Una hora después de las luces de Pollo Campestre, el cielo migueleño volvió a iluminarse, esta vez con los fuegos artificiales que lanzó la Tercera Brigada de Infantería, por el Día de los Militares en el marco de las fiestas en honor a la Virgen de la Paz.

 


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