Para gozar no hay como San Miguel
El espíritu de fiesta que caracteriza a los migueleños contrarestó el frío de la noche. Nadie se quedó sin disfrutar del XLVIII Carnaval

Publicada 26 de noviembre de 2006

Verónica Ferrufino/Francisco Torres/ R. Serrano

 
  Colorido. El desfile de carrozas atrapó la atención de miles de asistentes. Foto EDH

Atrás quedaron los aromas a iglesia y devoción, para darle paso a los cálidos matices que particularizan al Carnaval más popular de Centroamérica. San Miguel festejó, nuevamente, a lo grande y de “choto”.

Esa calidez y dinamismo que caracteriza a los migueleños aclimata los aires de fiesta que año con año soplan en la Perla de Oriente, antes del fin de año.

Anoche, millares de almas disfrutaron de las fiestas patronales más concurridas de El Salvador, por 58ª vez.

Salsa, cumbia, chanchonas, bachata, pop. No importaron los ritmos a la ahora de entregarse a la diversión. Altos, bajos, chicos, grandes: todos celebraron al máximo al compás de las más de 40 agrupaciones artísticas que participaron.

Niche y Aventura desataron la euforia de los asistentes. La calidad musical encendió aún más las emociones al finalizar la noche, en el Estadio Miguel Charlaix.

 
  Tráfico. Los embotellamientos no faltaron este año. Foto EDH

Horas antes, la fiesta inició con el recorrido de carrozas, a las 7:30 de la noche sin mayores inconvenientes.

Más de 50 carros alegóricos recorrieron la ciudad llenándola de color, fantasía y sabor pachangón.

Una de las más prendidas fue sin duda la de la Súper Naranja, una rastra repleta de jóvenes vistiendo la camiseta de Club Deportivo Águila, con tambores, platillos y trompetas, además de la soberana que bailaba al ritmo que le imponía su bulliciosa barra.

Otra que arrancó aplausos y euforia fue la presencia de la famosa Tenchis, que con sus movimientos característicos puso el toque de humor.

Los grandes ausentes de este Cuadragésimo Octavo Carnaval de San Miguel fueron las carrozas del Restaurante El Sarape y de la discoteca Marquis, que ya eran una tradición en el desfile carnavalesco de cada año.

Por otro lado, las reinas de barrios y colonias que concursaron por la corona
de soberana del Carnaval utilizaron, en su mayoría, el traje de fantasía con el que participaron en el evento de elección, como en el caso de Estefani Bonilla, quien fue la ganadora de esta categoría, Patricia Mendoza, que obtuvo el segundo lugar, y Johana Medrano, del barrio El Calvario.

 
  Tercera edad. Los adultos mayores también engalanaron la celebración. Foto EDH

Otras que repitieron atuendo fueron las que reutilizaron el traje de noche del certamen, como Jessica Cruz, del barrio San Francisco, y Mariela Maldonado, de la colonia Satélite de Oriente.

Además de las reinas de los barrios y colonias, hubo carrozas de instituciones
gubernamentales, de servicio y de empresas, así como múltiples carros sonoros que animaron el recorrido y, en muchos casos, repartieron artículos promocionales de parte de las marcas patrocinadoras.

El desfile lo cerró como es costumbre la soberana, que este año fue Aurora Meza.

 
Belleza. Las jóvenes migueleñas se lucieron en sus carrozas.
 
Guanaquín. La mascota de El Diario de Hoy se unió a los festejos migueleños.

 


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