
SUIZA
El equipo de Kuhn recuperó la mentalidad ganadora tras superar a Turquía en la repesca y no perder ningún partido en la clasificación.
La confianza en el fútbol suizo crece día a día, después de lograr escalar las montañas más altas en la competitiva zona europea de clasificación y sellar su pase al Mundial de fútbol de Alemania 2006.
La fe en la selección había menguado paulatinamente durante los últimos años en el país alpino, sobre todo tras la pobre actuación en la Eurocopa de Portugal 2004, donde el equipo logró sólo un gol y un punto.
Sin embargo, Suiza, que jugará su primer Mundial desde que llegó a octavos en Estados Unidos 1994, demostró pronto en el camino hacia Alemania 2006 que no tenía intención de rendirse fácilmente.
En el grupo 4 de clasificación, los suizos dejaron fuera a Irlanda e Israel y terminaron sólo dos puntos por debajo de la poderosa Francia, todo sin perder ni un solo partido.
En la eliminatoria de repesca ante Turquía, semifinalista en 2002, ganó con sorprendente facilidad en casa por 2-0 y sufrió lo indecible en un campo hostil en su visita a Estambul, donde logró el pase pese a caer por 4-2.
Tras el partido en la capital turca, el defensa suizo Stephane Grichting recibió una patada en los genitales y tuvo que ser trasladado al hospital, lo que provocó una tormenta política en las oficinas de la FIFA en Zúrich.
Los turcos pidieron disculpas tras los incidentes, aunque no ocultaron la rabia por la derrota ni sus suspicacias ante un rival que alberga en su territorio la sede de una federación internacional con un suizo en la presidencia. Mientras, los aficionados del pequeño país apenas pueden contener la sonrisa ante la frustración de sus apasionados oponentes.
"Creemos que merecimos clasificarnos y que jugamos dos grandes partidos", dijo el seleccionador Jakob "Kobi" Kuhn, al que se atribuye gran parte del mérito por haber transformado la mentalidad del equipo. "Superar toda la presión en partidos tan importantes nos ayudará con seguridad en el futuro, cuando intentemos conseguir más".
Suiza ofreció una imagen imponente en el partido de ida ante los turcos, en el que mostró organización y experiencia en el centro del campo. De hecho, el equipo centroeuropeo creó ocasiones de gol suficientes como para haber logrado un resultado más abultado, pero sus dificultades ante el gol parece que serán el mayor caballo de batalla del equipo en Alemania.
El delantero del Rennes Alexander Frei es el número uno en la delantera suiza, pero pese a sus siete goles en la clasificación adolece de falta de "instinto asesino" en el área, al igual que su socio ofensivo Marco Streller. El talentoso adolescente Johan Vonlanthen, de origen colombiano, podría ser una solución a tener en cuenta en Alemania, después de haber estado ya presente en la Eurocopa de 2004.
La línea defensiva está liderada por el arquero Pascal Zuberbuhler y el central del Arsenal Philippe Senderos, a sus 20 años uno de los mayores valores del equipo suizo. En el centro del campo el mando es propiedad de Johann Vogel, del Milan, por el que pasan casi todos los balones de ataque, mientas que su lugarteniente es el cada vez más atrevido veinteañero Valon Behrami, del Lazio.
"Es como un sueño hecho realidad para nosotros", admitió Raphael Wicky, del Hamburgo, tras derrotar a Turquía. "No puedo creer que Suiza vaya a participar en este gran torneo en un lugar tan cercano como Alemania".
El Mundial de 2006 será la octava participación de Suiza en el máximo evento futbolístico, en el que ya alcanzaron los cuartos de final en 1934, 1938 y 1954, en esta última ocasión como anfitriones del torneo.
Será complicado para la modesta Suiza igualar esos resultados, pero con la confianza subiendo como la espuma, el equipo de Khun, muy ordenado y difícil de batir, podría arrancar puntos a algunos de los grandes favoritos en Alemania.