
PARAGUAY
Los guaraníes se basan en una combinación de veteranos y jóvenes exitosos en Europa
Paraguay quiere dar mucho que hablar en Alemania 2006. Su clasificación le costó dos años de dura lucha, pero la logró con solidez -cuarto tras Brasil, Argentina y Ecuador-, y llega a Alemania dispuesto a dar un golpe grande.
Será el tercer Mundial consecutivo para Paraguay, el séptimo en total: en los tres últimos llegó a octavos, pero en ninguno superó esa valla. Inglaterra, en México 86, Francia, en Francia 98, y Alemania, en Corea/Japón 2002, marcaron el final del camino, aunque siempre complicando a los grandes.
Pero esta vez Paraguay parece mejor preparado que nunca, no sólo por el equipo que logró conformar para las eliminatorias, sino por el que, con savia nueva, llevará a Alemania.
El fútbol paraguayo está pasando por un buen momento. La renovación en el equipo se está realizando con naturalidad y sin traumas. "Esa es nuestra felicidad", asegura Aníbal "Maño" Ruiz, el director técnico uruguayo que dirige a la selección guaraní.
"Los jugadores con más años van dejando el espacio a los jóvenes que arremeten con ímpetu. Pero también los van acompañando, vivimos un proceso maravilloso", afirma Ruiz.
La realidad parece darle la razón. Los "históricos" como el polémico arquero José Luis Chilavert o el zaguero Francisco "Chiqui" Arce ya están retirados. Siguen firmes el zaguero Carlos Gamarra, el volante Roberto Acuña y el delantero y goleador José Saturnino Cardozo, aunque la delantera paraguaya en los últimos tiempos es joven y "alemana": Roque Santa Cruz, del Bayern Múnich, y Nelson Haedo Valdez, del Werder Bremen.
El equipo tiene una columna vertebral de mediocampistas de edad intermedia pero con carrera de veteranos, como Carlos Humberto Paredes, Diego Gavilán o Jorge Núñez, que van ganando peso en el equipo incluso fuera del campo de juego.
De entre la nueva camada el más "viejo" es Santa Cruz, que con 24 años es estrella y carta de gol de la selección paraguaya. El delantero del Bayern Múnich tuvo a fines de 2005 una operación en la rodilla cuya recuperación le demandó varios meses. "Jamás pasó por mi cabeza no jugar el Mundial", dice.
Los otros "chicos que crecen", como Julio Manzur, en la defensa, Edgar Barreto, Julio Dos Santos, José Montiel y Cristian Riveros en el medio campo, y Haedo en el ataque, quizás tengan pocos años -oscilan entre los 17 y los 22-, pero tienen mucha calidad que aportar al equipo.
Paraguay tiene un estilo de juego característico: fuerza, garra, amor propio y suficientes fundamentos técnicos como para enfrentar con posibilidades de éxito a cualquier rival. "No hacemos nada nuevo; este sistema tratamos de enriquecerlo, organizarlo y equilibrarlo. Debemos jugar de Paraguay, no de otra cosa", dice el "Maño" Ruiz.
Semiencerrado geográficamente por dos grandes del fútbol mundial como Brasil y Argentina, Paraguay intenta labrarse su perfil. Sus 5,5 millones de habitantes quizás no esperan ver a su país campeón del mundo, pero sí confían en que Paraguay sea la revelación de Alemania 2006.