Zidane, el mejor del
Mundial
Pese al cabezazo y
la expulsión, el jugador francés
recibirá el balón de oro que otorga
la FIFA.
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El
Diario de Hoy desde Alemania
Agencias
Publicada 11 de
Julio 2006 |
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El francés Zinedine Zidane,
protagonista el domingo ante Italia de uno de
los momentos más negros en la historia
de las finales de los Mundiales de fútbol,
fue premiado como el mejor jugador del certamen.
El jugador de 34 años, que anunció
su retiro del fútbol una vez que finalizara
el Mundial, recibió 2.012 votos de periodistas
acreditados, una diferencia mínima, pero
suficiente, sobre los 1.977 que votaron por
el capitán italiano, el defensa Fabio
Cannavaro. Tercero fue el mediocampista italiano
Andrea Pirlo, con 715 votos.
Tras fracasar como sistema en Corea/Japón
2002 -cuando se eligió antes de la final
al arquero alemán Oliver Kahn, de decisiva
mala actuación en el partido final-,
Alemania 2006 volvió a demostrar que
votar antes del partido es una mala idea: los
periodistas eligieron a Zidane antes de que
el francés fuera expulsado del campo
tras un violento cabezazo al italiano Materazzi.
Cuatro años atrás la votación
se cerró antes de que se jugara el partido
final. Esta vez la FIFA intentó corregir
aquello, manteniendo abierto el proceso hasta
las 24:00 de la noche del domingo. Pero el cambio
no sirvió.
“Imagino que la mayoría de los
periodistas votó antes de la final sabiendo
que luego tendrían que escribir. Nunca
esperas una situación así en una
final”, admitió Andreas Herren,
portavoz de la FIFA.
Zidane, que debería recibir en persona
el premio en las próximas semanas, se
une así a la lista de dueños del
“Balón de Oro” en Mundiales,
lista que integran el italiano Paolo Rossi (1982),
el argentino Diego Maradona (1986), el italiano
Salvatore Schillaci (1990) y los brasileños
Romario (1994) y Ronaldo (1998).
El botín de oro como máximo goleador
fue para el alemán Miroslav Klose, seguido
del argentino Hernán Crespo, y como mejor
arquero -premio Lev Yashin- fue elegido el italiano
Gianluigi Buffon, sucediendo al alemán
Oliver Kahn, dueño del trofeo hace cuatro
años.
El mundo se pregunta
¿por qué?
El cabezazo de Zidane todavía
no tiene explicación. Materazzi le habría
dicho algo muy hiriente.
Fue una noche muy extraña
la de la final del Mundial que está ya
en la historia como una de las mejores, pero
también como una de las que más
preguntas y enigmas sin dilucidar deja.
Hay preguntas que quedan, y ninguna tiene respuesta.
Pregunta número uno: ¿Qué
le pasó a Zidane? Pregunta número
dos: ¿Influyeron las imágenes
televisivas en la decisión del árbitro
del partido de expulsar a Zidane?
La final entre Italia y Francia fue un partido
en el que sucedieron demasiadas cosas: el arrebato
de locura de Zidane, la sospecha de que por
primera vez imágenes de televisión
influyeron en una decisión arbitral y
la “desaparición” del presidente
de la FIFA, Joseph Blatter.
Aquel minuto 110 fue el instante que marcó
el partido para siempre. El juego se desarrollaba
a 50 metros de Zidane, en el área francesa.
El árbitro argentino Horacio Elizondo
no vio lo que sucedió: Zidane, en el
área italiana, caminaba un metro por
delante del defensa italiano Marco Materazzi
cuando giró repentinamente, bajó
la cabeza y embistió contra el pecho
del italiano.
La mayoría de los espectadores en el
estadio no entendía lo que sucedía,
y Elizondo, tampoco. Fue el español Luis
Medina Cantalejo, cuarto árbitro, el
que le llamó para advertirle del hecho.
Y fue tras conversar con el línea Darío
García, que mostró la roja.
Intento de respuesta a la primera pregunta:
Materazzi le dijo algo muy hiriente a Zidane,
y por eso el francés reaccionó.
Según el diario británico “The
Guardian”, el insulto fue “terrorista”.
Según un programa de televisión
brasileño especializado en leer los labios,
la palabra fue “prostituta”, insulto
referido a Lila, la única hermana del
francés.
Intento de respuesta a la segunda pregunta:
la FIFA jura y perjura que Medina Cantalejo
no vio ninguna imagen en televisión.
La FIFA se niega desde hace años a consultar
el vídeo en caso de jugadas dudosas,
y el cuarto árbitro no tiene un televisor
en su posición, aunque ayer tenía
uno cerca.
Raymond Domenech, el entrenador francés,
acusó directamente a Elizondo: “Han
creado el asistente de vídeo. El árbitro
y el juez de línea no vieron nada”.
“Yo no vi nada en televisión, vi
todo allí mismo. Y lo que hice es precisamente
cumplir con la función del cuarto árbitro”,
aseguró Medina Cantalejo, según
dijo Andreas Werz, de comunicaciones de la FIFA.
“Le dije a Horacio: Zidane golpeó
a Materazzi, y para mí tienes que mostrarle
la roja”.
Hay otra pregunta flotando: ¿Por qué
faltó Joseph Blatter a la ceremonia de
entrega de premios? Intento de respuesta: la
FIFA asegura que no hay que darle importancia
a la ausencia de Blatter, que no entregó
las medallas a los ganadores y dejó todo
en manos de los presidentes Horts Koehler, de
Alemania, Franz Beckenbauer, del comité
organizador, y del de la UEFA, Lennart Johansson.
“El presidente había decidido antes
del partido que renunciaría a ese privilegio”,
aseguró Andreas Herren, de la FIFA.
Versión probablemente incompleta, porque
faltan tres aspectos más. Blatter, un
hombre enamorado de la exposición pública,
sabía que sería abucheado por
los espectadores alemanes, tal como sucedió
en la Copa Confederaciones, aunque Berlín
aseguraba una versión amplificada, ya
que en el último año el suizo
siguió trabajando a conciencia para ganarse
la antipatía de los locales.
Blatter no puede no haberse dado cuenta de las
sospechas generadas a partir de la expulsión
de Zidane. Y tampoco ignora que muchos de los
héroes italianos del Olympiastadion son
jugadores de clubes hundidos en el escándalo
de corrupción del calcio. De haber ganado
Francia con un Zidane sin locura, quizás
Blatter se hubiese atrevido a bajar al césped.
Imposible, el cóctel era demasiado fuerte,
incluso para un Blatter que suele dar pasos
sin medir las consecuencias. La noche del estadio
olímpico era extraña, demasiado
extraña como para arriesgar más
de la cuenta.