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La fiesta fue lo Massimo

Los campeones festejaron con la Copa en el majestuoso circo romano ante más de 600.000 hinchas italianos.

    El Diario de Hoy desde Alemania
Agencias

Publicada 11 de Julio 2006

 

Cerca de 600.000 personas homenajearon a la selección italiana de fútbol en la gran fiesta de celebración por el título mundial 2006, en el Circo Massimo de Roma y al que llegaron los “azzurri” en autobús descubierto con la Copa en la mano del capitán Fabio Cannavaro.

El Circo Massimo, el impresionante estadio romano donde hace miles de años se disputaba festejos como las célebres carreras de cuadrigas y actual lugar de celebraciones deportivas y musicales, vio desde las primeras horas de la tarde la llegada de decenas de aficionados que acudieron a “coger sitio”.

Se superó la cifra del domingo de aficionados presentes en el Circo Massimo, pues llegaron desde casi toda Italia y se unieron a los romanos para “ver la Copa” y para saludar a sus nuevos ídolos, a sus nuevos “gladiadores”, como los corearon.

El Circo Massimo estaba lleno de banderas de Italia, de seguidores con la camiseta “azzurra” y no faltaron elementos de sátira como la aparición de un antiguo carro fúnebre en cuyo interior estaba el “féretro de Francia”.

A la espera de los jugadores, empezó la fiesta con fuegos artificiales, que pusieron un color rojo y verde al cielo romano donde lucía la luna llena.

Se prosiguió con el sonar de música, sobre las notas de la canción “Senza parole” (”Sin palabras”) de Vasco Rossi.

El éxtasis llegó cuando ya el autobús descubierto con la comitiva “azzurra” entró en Circo Massimo, lo que fue recogido con el coro de “alé, oa, alé, oa”.

 

Uno de los más coreados fue Totti, a quien se le pidió a coro que no abandonase la selección, algo que aseguró tras la final. El capitán respondió con la Copa en sus manos: “Disfruto este momento”.
La emoción se registró en el rostro de todos los “azzurri”, incluidos el flemático Lippi, el hispano-argentino Mauro Camoranesi y los nuevos “calvos” Gattuso, De Rossi y Materazzi (se raparon en el avión de regreso a Italia).

Todos, banderas en mano, cantaron en el palco el himno de Italia, para después agradecer a todos los jugadores, micrófono en mano, el apoyo que los aficionados italianos han dado siempre a la selección, así como su presencia en toda Roma para acogerles.

Eso sí, también hubo momento para que los jugadores desde el palco entonaran “¡quien no salta es un francés!.

Pero sobretodo, el acto más emotivo llegó casi al final cuando Cannavaro, con un micrófono y subido a una valla, entonó el “Gianluca Pessotto, Gianluca Pessotto”, en recuerdo al ex-jugador juventino que se debate entre la vida y la muerte en un hospital turinés. Fue seguido por los aplausos y el coro de los presentes.

La fiesta, ya sin la presencia de los jugadores, que se retiraron con la canción “Azzurro” cantada por Adriano Celentano, proseguirá hasta altas horas de la madrugada.

Les darán la medalla al mérito

El presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, concedió la Orden del Mérito de la República a los jugadores, seleccionador, técnicos y dirigentes de la selección italiana que conquistó la Copa del Mundo de Fútbol de Alemania 2006.

La concesión es en mérito al reconocimiento de los valores deportivos y del espíritu nacional que sirvieron para el triunfo mundialista.

Las insignias con la Orden del Mérito de la República serán entregadas un día aún por determinar durante una ceremonia que tendrá lugar en el Palacio del Quirinale, sede de la Presidencia.

El anuncio fue parte del evento de la expedición “azzurri”, con sus 23 jugadores, y el seleccionador Marcello Lippi, quienes acudieron al “Palazzo Chigi”, apenas aterrizó en Roma el avión que les transportaba desde Alemania.

El autobús que transportaba a los jugadores, fueron acompañados en el largo trayecto por centenares de motocicletas de baja cilindrada y por miles de aficionados que se encontraban en las calles y que retrasaron la marcha, llegando con casi dos horas de retraso a la cita.

Debido al fuerte calor húmedo, las asistencias de protección civil tuvieron que repartir cientos de botellas de agua a los presentes, que en algunos momentos mostraron con silbidos su malestar por el retraso de la comitiva “azzurra”.

Los jugadores, con la medalla que les acredita como campeones del mundo al cuello y al frente de los cuales se encontraba el capitán Fabio Cannavaro con la Copa del Mundo en la mano, fueron recibidos por el presidente Prodi, con el que entraron en el patio interior, lugar donde habitualmente se acoge a los jefes de Estado y ministros extranjeros.


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