Pudo más la ronda de los penaltis
Desde el mismo primer minuto, supimos que nadie regalaría nada.
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Morgan Bojórquez
Periodista salvadoreño presente en 11 mundiales
El Diario de Hoy desde Alemania
Publicada 10 de julio 2006 |
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La forma de meter la pierna de Cannavaro ante el primer ataque galo nos dio la pauta de cómo sería esta final.
El mismo Elizondo se percató de la intencionalidad de los protagonistas, actitud que lo llevaría a no vacilar en sancionar como penalti esa acción dudosa del minuto seis, que a la vez me dio la corazonada de que estaba otra vez en Alemania, pero en la final del 74, cuando el árbitro inglés pitó un penalti al minuto dos, mismo que Neeskens no vaciló en anotar.
Un penal tempranero es la pesadilla de todo técnico, pues rompe el esquema que traía planificado para un partido de esta importancia.
Pero los azzuris apelaron a lo que siempre han hecho, hacer uso de la profundidad y el acompañamiento de sus defensores al ataque. El gol de Materazzi puso las cosas más a la altura de la justicia.
La segunda etapa nos dio otra sorpresa, cuando Francia en los primeros 15 minutos atacó insistentemente, anulando las salidas italianas, acción que les daría mejores dividendos y llevando mayor peligro al arco de Buffon, salvándose Italia en varias ocasiones.
Pero el partido se niveló de nuevo después de la lesión de Vieira y la expulsión de Zidane, dejando a sus soldados sin general, ocasión que aprovecharían muy bien los del país de la bota para tener mejores tiradores a la hora de la lotería de los tiros libres desde la mancha de penal.