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Zizou expulsión y adiós

El francés le pegó un cabezazo a Materazzi. Fue provocado por el italiano pero la reacción fue insólita

 
Iván Miranda
En Berlín [Alemania]

Publicada 10 de julio 2006

 

“Camino a los vestidores, camisa blanca con el número diez en la espalda, sin el brazalete de capitán en su manga derecha y sin la medalla de campeón del mundo colgada en su cuello, Zinedine Zidane inicia la marcha hacia el retiro, se va con la frustración y la impotencia de un instante de locura.

Elizondo lo expulsó al minuto 110 y lo echó del fútbol para siempre, con lo cual una que otra lágrima de los aficionados franceses le han dicho adiós en silencio, porque es el adiós al más grande de los últimos tiempos.

Lamentable esta expulsión, porque Zizou ha sido brillante en Alemania 2006, su talento ha sido determinante para el subcampeonato francés, y ciudadanos españoles, brasileños y portugueses, pese a que sufrieron la habilidad del último mago del fútbol, tuvieron la entereza para reconocerle como un ídolo al que se le debe respetar y aplaudir, porque en el universo del fútbol desaparecen las nacionalidades para dejarse seducir por el fútbol arte de este francés.

Sólo Zinedine Zidane sabe lo que está pasando por su mente. Sólo él puede explicar qué le ocurrió para asestar un tremendo cabezazo en el pecho a Marco Materazzi en el segundo tiempo de la prórroga, en el día en que se retiraba del fútbol y en el partido en el que los “bleus” más le necesitaban. Y se guardará las razones que le llevaron a manchar su despedida de este deporte a su 34 años de edad. El sólo está en condiciones de decir qué le impulsó a darse la vuelta mientras intercambiaba palabras -se supone que desagradables- con el defensa central “azzurro”.

Por alguna razón misteriosa, Zidane se dio la vuelta y asestó un cabezazo en el pecho al jugador italiano, que cayó al suelo como fulminado por un rayo, en el fatídico minuto 110.

Cuando aún era jugador del Real Madrid anunció que con el Mundial se retiraba, los seguidores del equipo merengue trataron de persuadirle para que no se fuera, pero fue imposible, este domingo 9 de julio queda registrado como uno de los días más importantes en la historia del fútbol mundial, porque Zidane ha cumplido su palabra y nadie ha tenido la grandeza de anticipar un retiro sin que le tiemble la mano, lamentablemente buscó la puerta de atrás para salir.

En Alemania 2006, los que tuvimos la oportunidad de verle jugar a pocos metros de nuestros asientos, nos llenamos de satisfacción de poder disfrutar de tanto talento, como ya no se ve de este lado del continente, e incluso no dudamos en votar por él cuando la FIFA nos solicitó que colaboráramos en la elección del Mejor Jugador del Mundial, algo que personalmente nos complace porque más allá de la expulsión, Zidane firmó sensacionales actuaciones como ningún otro en las rondas previas.

Zidane no asistió a la ceremonia de entrega de las medallas. Sentado en el vestuario, se habrá quitado las botas con rabia, mientras por su cabeza bullían recuerdos e imágenes. Hasta ayer no había explicación.

Como anécdota de la Copa Mundial de Alemania 2006, archivaremos para siempre su imagen llena de sonrisa en una conferencia de prensa diciendo que no le permitían jubilarse, en alusión a que Francia seguía ganando y su último partido se prolongaba.

Berlín le despidió de la forma menos esperada, la afición no se ha podido poner de pie para aplaudirle, sin embargo, quienes tuvimos la oportunidad de seguirle partido a partido en Alemania y respetamos su trayectoria nos quedamos con las escenas de triunfo que edificó a base de talento.
Au revoir, Zizou, el fútbol siempre te recordará.


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