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Berlín hora cero

Aficionados impacientes, ensayos de ceremonias, mantenimiento de la cancha, la final del Mundial ya se vive en la última sede de la Copa.

  El Diario de Hoy desde Alemania
Iván Miranda

Publicada 8 de Julio 2006

 

Berlín se encuentra lista para la final de mañana entre Francia e Italia. De nuevo, en las calles se vive el Mundial, que pareció desaparecer con la eliminación de Alemania. Otra vez, los aficionados salieron a las calles y se unieron al festejo previo de franceses e italianos.

Como ha sido la regla mundialista, la estación central del tren se convirtió en el punto de reunión de quienes llegan desde diferentes lugares de Alemania y de Europa, para incorporarse a los preparativos de la final de mañana, incluso, nuevamente se ven los desesperados rótulos de compradores de boletos, que queman su última esperanza en el mercado negro.

Y los visitantes no podían recibir mejor bienvenida a Berlín. Al salir de la estación se encuentran con el majestuoso parque mundialista, que destaca por el Mundo del Fútbol de Adidas, un área de 40 mil metros cuadrados, en cuyo interior los visitantes son cautivados por una réplica del Estadio Olímpico de Berlín con capacidad para albergar a 8 mil 600 espectadores que podrán disfrutar del partido en pantallas gigantes.

Para mientras se llega el gran día, esta misma réplica del Olímpico ha sido utilizada para conciertos, como el de hoy, cuando el público mundialista será cautivado por la música de Juanes.

El entusiasmo en el público es grande. Nadie se quiere quedar sin participar en la fiesta; así, grupos familiares se volcaron ayer a disfrutar de las diferentes actividades, bajo un esplendoroso sol, que fue aprovechado al máximo por los europeos, que disfrutan del verano hasta la saciedad.

Todo en azul

El desarrollo del Mundial también tuvo duelos de colores, en cada jornada se vio desfilar amarillos, albicelestes, verdes, rojos, en fin, toda esa variedad de tonos acordes a las respectivas selecciones nacionales que tomaron parte del Mundial.

Berlín, en cambio, ha sido inundada de azul, que casualmente identifica a italianos y franceses, y pese que ya se acordó que en el partido final los galos usarán el uniforme blanco, para sus aficionados galos es imposible dejar de cantar el “allez les bleus”.

Pero no todo es fiesta. Mientras en las calles los aficionados se divierten, en el Estadio Olímpico los preparativos siguen su curso, el sonido es probado muchas veces, una a una se han dejado escuchar las canciones de la ceremonia de clausura, que incluye las diferentes versiones de los himnos del Mundial y el concierto que ofrecerá la colombiana Shakira.

También la cancha recibió un exhaustivo reconocimiento de mantenimiento, para que esté en perfectas condiciones y lista para recibir a los jugadores mañana.

El escenario ya está listo. Todos, invitados y protagonistas alistan los ánimos para llegar a la fiesta de la mejor forma.

Berlín se fue a dormir bajo una fuerte tormenta, que obligó incluso a tomar medidas de precaución, que incluyeron la evacuación del Centro de Prensa y del personal que ensayaba el acto de clausura al interior del estadio.

Pero antes el clima dio lugar a mostrar la antesala de lo que será el último capítulo de esta hermosa historia llamada Alemania 2006.


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