Más luminosa que
nunca
París, la ciudad
luz, vivió una noche mágica tras
la clasificación de su selección
a la final.
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El
Diario de Hoy desde Alemania
Agencias
Publicada 6 de
Julio 2006 |
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Antes incluso de que el árbitro
señalase ayer el final de la semifinal
del Mundial de fútbol de Alemania 2006,
miles de franceses se habían lanzado ya
a las calles de festejar la victoria por 1-0 ante
Portugal y el acceso a la segunda final de la
historia.
La Avenida de los Campos Elíseos de París,
y las calles aledañas a la emblemática
Torre Eiffel, como en los días de gloria
de 1998, se convirtieron en el centro neurálgico
de la fiesta de “les bleus”. Miles
de aficionados descorchando botellas de champagn,
bailaron y se abrazaron sin cesar.
En previsión de la fiesta, la emblemática
avenida había sido cerrada al tráfico
y unos dos mil policías vigilaban que todo
trascurriera en orden.
Pero la celebración arrancó de forma
pacífica. “Estamos en la final, estamos
en la final”, cantaban los hinchas en medio
de un mar de banderas tricolores.
Desde Münich, donde asistió al choque,
el primer ministro francés Dominique de
Villepin elogió al once dirigido por Raymond
Domenech.
“Este equipo nos sigue haciendo soñar”,
afirmó el político, que señaló
la “unidad” del equipo como la clave
para que el próximo domingo pueda luchar
por su segundo título mundial tras el de
1998.
En realidad, la celebración había
comenzado mucho antes. En estadios como el Parque
de los Príncipes parisino, y end ecenas
de plazas y calles por toda la geografía
francesa, se siguió el partido en pantallas
gigantes de televisión.
Al final, como en los Campos Elíseos, todos
bailaron de alegría, excepto el millón
de emigrantes portugueses que vive en Francia.
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- Beatrice (izq.) y Nicole, esposas
de Trezeguet y Henry.
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- La esposa de Deco, Jaciara (der.),
no contuvo las lágrimas.
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- La esposa y la hija de Willi Sagnol
fueron a apoyarlo.
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- Wahiba Ribery (der.) y la esposa de
Abidal se entretienen.
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