Abanderados de la frustración
Carlos Alberto Parreira,
en Brasil, y José Pekerman, en Argentina,
son los principales blancos de las críticas
por la eliminación.
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El
Diario de Hoy desde Alemania
Iván Miranda
Publicada 4 de
Julio 2006 |
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"Esto se acabó, es
un ciclo finalizado". El anuncio de José
Pekerman retumbó el último viernes
en la sala de conferencias del Olympiastadion,
de Berlín.
Había transcurrido media hora desde la
eliminación argentina en los cuartos
del Mundial y el técnico del seleccionado,
con los ojos enrojecidos, sorprendía
hasta al presidente de la AFA, Julio Grondona,
con su renuncia.
Era otro duro golpe al corazón celeste
y blanco tras el adiós en la definición
por penales, el llanto conmovedor de Esteban
Cambiasso y Javier Mascherano, y el escándalo
con los futbolistas alemanes en el cierre.
Pasaron cuatro días desde aquella frase
inesperada en la capital germana. En estas horas,
Pekerman mantuvo charlas con los jugadores en
las habitaciones del HerzogsPark, contó
el apoyo de los referentes del plantel y recibió
una bienvenida multitudinaria en el aeropuerto
de Ezeiza.
Sin embargo, nada de eso cambió su postura.
Pekerman, ratificó su salida de la selección.
"Siento que esto se terminó, porque
dijimos que íbamos a jugar siete partidos
y no lo conseguimos.
Aquí se desarrolló un plan de
trabajo muy bueno, pero este resultado nos duele
y siento que fracasé. No es fácil
regresar a la normalidad, estábamos a
diez minutos del objetivo y, como no lo logramos,
el ciclo está cumplido", confirmó
el técnico en el predio de Ezeiza y,
también, en la puerta de su casa en Hurlingham.
La renuncia de Pekerman tomó por sorpresa
y molestó a los directivos de la AFA.
Entre ellos, Grondona, que cuestionó
la forma en que hizo el anuncio. Así
lo reconoció el propio técnico.
"No volví a hablar con él,
pero tenía razón en enojarse,
porque en realidad no lo conversé primero
con él.
Ese fue un error y se lo dije cuando regresé
al vestuario", comentó el DT en
tono apesadumbrado. Más allá del
malestar desde la dirigencia, ayer recibió
un llamado para que continuara en su cargo,
pero mantuvo la postura de marcharse. "Pienso
que las decisiones hay que cumplirlas, y es
bueno para el fútbol argentino que, tras
un Mundial, no se piense en un salvador",
argumentó en medio de las cámaras
y los micrófonos.
A pesar del dolor por la eliminación
ante Alemania en cuartos de final, Pekerman
destacó el rendimiento del seleccionado
argentino: "Quiero que se interprete el
mensaje que dejó el equipo. Acá
se vio un conjunto que, más allá
de los nombres, puso todo. Abrió la ilusión
y cumplió lo que había prometido.
Hubo una gran renovación en el plantel
y todos tuvieron una actuación importantísima.
Deben ser reconocidos por los valores que impusieron".
Alrededor de cinco mil hinchas
recibieron a Pekerman y 11 jugadores del seleccionado
en el aeropuerto de Ezeiza. Poco les importó
el frío y el retraso de casi una hora
en el vuelo desde Alemania.
Sólo interesó brindar respaldo
en medio de la tristeza. Y este apoyo generó
la satisfacción del entrenador. "Es
emocionante y, sin dudas, tiene un valor increíble;
sabemos lo que cuesta. Duele perder y que, igualmente,
se valore lo que hizo el equipo.
Eso nos enorgullece", manifestó
Pekerman. El hombre que ratificó su discurso
y, por ahora, cerró las puertas a su
continuidad en la Selección.
Llanto verdeamarelo
En el lado brasileño, el técnico
Carlos Alberto Pariera explicó que al
interior del plantel existía la convicción
de llegar a la final y aseguró que aún
no decide su continuidad al mando de la selección.
El brasileño, Parreira, afirmó
tras caer Francia que su equipo no estaba preparado
para la eliminación del Mundial de Alemania,
pues estaban seguros de llegar a la final y
luchar por el título.
"No termino con el deber cumplido. Para
mí, deber cumplido es llegar a la final.
Nunca me preparé para esto y nadie se
preparó para esto, por eso es un momento
muy difícil para nosotros", afirmó
Parreira.
"Lamentablemente, nos encontramos con un
equipo muy organizado, muy experimentado. No
tengo arrepentimiento de lo que hice. Confirmamos
la aplicación táctica del equipo
que enfrentamos y merecieron el resultado",
dijo el técnico con voz entrecortada.
Parreira hizo un balance crítico y nada
satisfactorio con su gestión de casi
cuatro años.
"Cuando no ganamos el título dejamos
mucho que desear. Nos faltó un poco de
preparación. Este equipo jugó
muy poco antes de comenzar el Mundial",
explicó intentando buscar una justificación.
El estratega de 63 años afirmó
que Brasil debe mirar ahora al futuro, aunque
nada dijo sobre su continuidad. "No tengo
la preocupación si voy a continuar. Lo
hablaré después de la copa",
expresó.
Parreira admitió que Brasil perdió
un partido con las armas que ya conocían
del adversario, a pesar de haber practicado
a lo largo de los entrenamientos.