Exclusivo para los europeos
Ya no hay latinoamericanos, africanos, asiáticos ni oceánicos, el Mundial 2006 es dominio del Viejo Continente
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Publicada 3 de julio 2006 |
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LA lemania, Italia, Portugal y Francia lucharán por el título mundial, pero el fútbol ya sabe que su nuevo campeón se llama Europa.
La regla que sólo tuvo su excepción con el Brasil de Suecia 1958 demostró en Alemania 2006 que sigue vigente: si el Mundial es en el viejo continente, ganan los europeos, y si es en la otra orilla, los sudamericanos.
Deberían preocuparse Brasil y Argentina. Los verdeamarillos, porque no mostraron casi en ningún momento lo que de ellos se esperaba -¿exceso de confianza, hartazgo o ambos?-, y los albicelestes, porque el título de 1986 y la final de 1990 comienzan a quedar demasiado lejos.
Deberían preocuparse los inventores del fútbol, los ingleses, fracasados otra vez en la meta de acercarse a algo parecido al éxito de 1966.
Y deberían permitirse festejar Alemania, Italia, Francia y Portugal. Los locales porque están ya más lejos de lo que hace un mes siquiera soñaban, los “azzurri” porque siguen fieles a una historia exitosa sin necesidad de “catenaccio”, y los franceses porque parecían liquidados al principio del torneo, y ahora hasta revitalizaron al “viejo” Zidane.
¿Los portugueses? Claro. Lisboa y todo el país eran el sábado una perfecta explosión de alegría. Y eso es ya todo un triunfo para los lusos, campeones mundiales de la melancolía.
Alemania se enfrentará a Italia mañana en Dortmund, mientras que Francia se jugará el pase a la final ante Portugal el miércoles en Münich. Europa es la gran vencedora de Alemania 2006, pero cada equipo tiene sus propias armas.
Alemania eliminó a una Argentina que tuvo el partido en la mano en la tanda de penales, uno de los puntos fuertes históricos de los anfitriones. Jugarán la semifinal ante Italia en el emblemático Westfalenstadion, donde nunca han perdido.
Lukas Podolski y Miroslav Klose han anotado ocho goles entre ambos, mientras que Ballack se ubica
por detrás de ellos en el cemntro del campo y Torsten Frings le cubre las espaldas.
La última vez que se cruzó con los italianos en un Mundial fue en la final de España 1982, donde perdieron por 3-1.
Italia dio un golpe de autoridad en los cuartos ante Ucrania y venció por 3-0, con dos tantos del delantero de la Fiorentina Luca Toni. Fue la victoria italiana más abultada desde el 3-0 sobre Camerún en la fase de grupos de 1998.
Marcello Lippi apostará de nuevo por Francesco Totti en la creación de juego para devolver a Italia a una final mundialista 12 años después de perder ante Brasil por penales en Estados Unidos. El jugador de la Roma mejora cada partido después de luchar contra el reloj para recuperarse a tiempo antes del Mundial de una rotura del peroné.
Pese a que Italia tiene en su plantilla en esta ocasión grandes jugadores de ataque, la defensa sigue siendo el gran pilar sobre el que se asienta. Tanto el portero Buffon como la línea de cuatro que posee por delante sólo recibieron un gol en los cinco partidos que disputaron hasta ahora.
Portugal logró su pase a cuartos en un violento partido contra Holanda antes de mostrar fortaleza física y sobre todo mental al eliminar en cuartos a Inglaterra en la tanda de penales.
Luiz Felipe Scolari recupera para el partido ante Francia a dos jugadores básicos en el centro del
campo, Deco y Costinha, tras cumplir su partido de sanción.
Maniche completa el potente centro de la línea medular, mientras que Figo y Cristiano Ronaldo, si logran recuperarse de sus lesiones, tienen la función de abrir el campo en las bandas para abastecer a Pauleta en el centro del ataque.
Scolari, que ya fue campeón del mundo en 2002 dirigiendo a Brasil, tiene además un seguro de vida en la portería en la figura de Ricardo, héroe de la tanda de penales ante los ingleses y artífice de que Portugal juegue su segunda semifinal 40 años después de disputar la primera.
Figo, de 33 años, parecía haber perdido su última oportunidad de ganar un título con Portugal al perder la final de la Eurocopa en 2004 ante Grecia por 1-0. Pero tras una temporada discreta en el Inter de Milán, el veterano extremo está dando hasta su último aliento para aprovechar su última oportunidad.
Francia parece haber recuperado el espíritu de 1998, cuando logró su hasta ahora único título, y se encuentra en semifinales tras haber crecido como equipo partido a partido.
A sus 34 años, el elegante Zinedine Zidane, que abandonará el fútbol tras el Mundial, lideró a su equipo hasta las semifinales eliminando sucesivamente a España y Brasil. Zidane consiguió conectar en el partido de cuartos con el gran peligro ofensivo francés, Thierry Henry, para marcar el 1-0, una combinación a la que tendrán que prestar especial atención los lusos.
Con un joven Franck Ribery cada vez más adaptado al equipo, los veteranos franceses volverán a proponer solidez defensiva y velocidad en el contragolpe, a la búsqueda de Henry como único punta.
Las claves estarán de nuevo en la actuación de ieira en la línea medular, así como la respuesta de los grandes veteranos del 98: Makelele, Thuram o Barthez. <AGENCIAS>