Dos cachetazos en 24 horas
Argentina y Brasil se fueron eliminados de Alemania 2006 en un fin de semana fatídico
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El Diario de Hoy desde Alemania
Periodista: Iván Miranda,
ENVIADO ESPECIAL
Desde Fráncfort [Alemania]
Publicada 3 de julio 2006 |
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Qué fin de semana el que acaba de pasar. En veinticuatro horas Argentina y Brasil se van del Mundial por la puerta de atrás y sufriendo el latigazo de la eliminación, en dos historias diferentes, pero que tenían un objetivo muy claro: el título.
Por ello, de Pekerman a Parreira pasa la frustración de Latinoamérica, y en especial de estos dos pueblos, los más futboleros de la región, los ilustres apellidos de los dos técnicos surgen como responsable inmediatos de estos fracasos.
Al fin y al cabo, ninguno de los dos alcanzó las instancias de las semifinales. De Argentina cabe el consuelo que fue eliminado por un equipo alemán que no fue superior. Pero da igual, eso sólo será un dato, porque lo que cuenta es el triunfo. Mientras que Brasil sí que fue inferior a Francia, ese equipo galo que inició con muchas dudas, pero que Zinedine Zidane ha sabido reivindicar, llevándolo a alcanzar los máximos niveles de favoritismo.
Con una primera ronda muy despareja en el balance entre argentinos y brasileños, de los primeros cabe rescatar que gustaron, golearon y cuando fue necesario recurrieron al talento individual para resolver. L os segundos se la pasaron dejando a la gente esperando, porque partido tras partido nunca fue el equipo superior que se esperaba y llegaron hasta cuartos de final sin jugar lo que saben.
Que no quepa duda, ni Pekerman ni Parreira continuarán en sus cargos. Pero cabe rescatar de ellos que se la jugaron, que creyeron en lo que tenían e intentaron utilizarlo de la mejor manera, pese a que muchos como en Barcelona, por citar un caso, no le perdonan a ambos personajes que sus dos consentidos, Ronaldinho y Messi, hayan sido “mal utilizados” como ellos lo califican.
O qué decir de los aficionados argentinos que extrañaron a jugadores como Javier Zanetti, en detrimento de un Scaloni o Burdisso, porque ni uno de ellos logró superar el nivel del ex capitán, o los que ante Alemania pedían a Messi o a Saviola y se quedaron con la amargura de ver en acción a Julio Cruz.
Es que el fútbol permite que todo mundo se vuelva experto, que cada opinión de los aficionados sea más que eso, y que se desacrediten las decisiones de los técnicos, porque ante la derrota todos serán fracasados y con la victoria todos serán los mejores del mundo.
En estas veinticuatro horas de Alemania 2006, debemos reconocer que en los destinos del fútbol ocurrieron cosas extrañas, porque resulta impensable que Argentina y Brasil sean eliminados de esta forma, y que como consuelo para los gauchos podrían citarse los seis goles a Serbia, o que en los brasileños Ronaldo se convirtió en el máximo goleador de la historia de los mundiales.
Pero eso será sólo eso, puro consuelo, y mientras se termina de digerir lo ocurrido, muchos que serán millones, seguirán barajando las polémicas, porque para ellos de Pekerman a Parreira pasa la frustración de Latinoamérica.
Brasil jugó el Mundial como si fuera un amistoso. Desde el primer encuentro el equipo no funcionó. No basta con jugar bien 10 o 15 minutos. Me decepcionó pero más decepcionados deben estar ellos”
Franz Beckenbauer, ex figura de Alemania
“Al comienzo Brasil empezó bien y creí que iba a controlar el partido pero luego se le fue de las manos. En buena parte, eso se debió a un jugador que fue el mago y el maestro, Zinedine Zidane”
Pelé, ex estrella de Brasil