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Cita con la historia

Brasil, la única selección de América en la pelea, y Francia reeditarán hoy la final del Mundial de 1998.

    El Diario de Hoy desde Alemania
Agencias

Publicada 1 de Julio 2006

 

Brasil y Francia saben como deben enfrentarse y las fórmulas reveladas por técnicos y jugadores no tienen nada que ver con complejos dibujos tácticos y sí con aquellas lecciones que deja la “universidad de la vida”.

“Brasil tiene un equipo que crea muchas oportunidades y marca muchos goles. Vamos a tener que ser pacientes y esperar nuestras oportunidades”, explicó el centrocampista Patrick Vieira al definir a su rival en al fase de octavos de final.

¿Paciencia frente a un equipo obsesivo con el ataque? El jugador nacido hace 30 años en Dakar no habló de 4-5-1, ni de marca a presión, ni de contragolpes. Recomendó sólo mucha paciencia.

Horas antes, en el mismo estadio donde “canarinhos” y “bleus” se verán las caras, Parreira definió de forma comedida a su oponente como un experto en el arte del engaño. Sí, “ellos engañan”, ratificó.

El equipo galo -explicó- “no tiene prisa para jugar, para resolver una nueva situación. Ellos juegan con una cadencia aparentemente calma y de repente explota con un maniobra de velocidad, generalmente de Henry”.

En suma, picardía necesita Brasil para no dejarse seducir por los cantos de sirena de los franceses.
El “superastro” brasileño Ronaldinho, por su parte, dijo sería un hecho “bienvenido” si pudiera romper el período de un año de ayuno de goles con la camiseta amarilla ante Francia. “Ojalá yo pueda marcar. Mi principal objetivo es dar los pases para los goles, pero un gol en un momento importante sería bienvenido”, afirmó el jugador del Barcelona.

De la misma forma que Vieira y Ronaldinho hicieron sus declaraciones al borde de una pizarra, el DTde Brasil, Parreira, admitió que a su equipo “no tiene otra opción que jugar bien para eliminar a Francia”.

Para su colega Raymond Domenech el repaso de ciertos fundamentos sobre la hora del examen crucial resulta inútil.

Aceptó que no ha dedicado una atención especial al ensayo de lanzamientos de penaltis, porque lo considera inútil.

“Me ha ocurrido seis o siete veces tener que resolver en los penaltis, pero no veo el secreto, la verdad. A veces se gana y a veces no. Lo único que sé es que después de dos horas de partido, con la presión del resultado y del público, los escogidos para lanzar no son forzosamente los más aptos. No es posible reproducir en un entrenamiento la situación real de un partido”, filosofó.

Juntos, Vieira, Ronaldinho, Parreira y Domenech parecen haber demostrado que el fútbol no tiene misterios, apenas lecciones de sentido común que muchas veces resultan poco comunes para los sentidos.


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