El juego de las lagrimas
¿Alemania o Argentina? Uno de los dos llorará. Un juego espectacular para abrir los cuartos de final
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El Diario de Hoy desde Alemania
Periodista: Claudio Martínez
Publicada 30 de Junio 2006 |
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Hasta hace menos de un mes, cuando a algún alemán le hablaban del Mundial ponía cara de preocupación.
Tenían todo preparado para la Copa del Mundo, desde los estadios hasta la logística, pero les faltaba el equipo. Eran pocos los que confiaban en Jürgen Klinsmann y sus muchachos.
Y es que la selección local, lejos de ilusionar sólo transmitía dudas y la goleada 4-1 que les propinó Italia en un amistoso en Florencia casi hace caer todas las estructuras del fútbol alemán. Las encuestas reflejaban esos datos. Sólo el 15% de la gente creía que iban a ganar el título.
Si hoy, en la víspera del partido contra Argentina, volvieran a hacer una encuesta el porcentaje se elevaría casi hasta el 90%. ¿Qué pasó en estos veinte días? El equipo jugó un poco mejor de lo que lo venía haciendo. Ganó sus cuatro partidos con autoridad... y nada más. Suficiente para alzar a una población a la que extrañamente se la tilda de fría.
La suma de victorias despertó ese ser nacional, multiplicó las banderas que cuelgan desde los balcones y también las que flamean desde las ventanillas de los carros. Cada victoria fue celebrada por cientos de miles de fanáticos que permanecían hasta la madrugada, y abastecidos de ese combustible llamado cerveza lanzaban su grito de guerra: “¡Deutschland, Deutschland...!” Las camisas Adidas, esas que cuestan 65 euros, se venden en las tiendas como pan caliente.
Pasaron de un extremo a otro, del pesimismo al exitismo sin términos medios. Prefieren pensar con el corazón que con la razón, por eso no analizan demasiado los primeros cuatro juegos. Ganaron y basta. No tiene sentido ponerse a pensar que fue ante rivales de escaso peso.
No les importa que el próximo rival sea Argentina. Lo mismo hubiera ocurrido si era Brasil o Inglaterra. Los alemanes están convencidos de que su selección está por encima de todos, que lo único que se necesitaba era un envión anímico.
Para hoy viernes, los empleados administrativos y los de las oficinas tienen preparado algo especial. En Alemania los viernes hay “Casual Day”, es decir que no es necesario ir con saco y corbata como el resto de los días. Pues bien, se han organizado para llevar ropa sólo de color amarillo, negro y rojo.
Adil no es alemán, pero vive en Hamburgo donde atiende un minimercado. Nació en Ghana, pero simpatiza con el país que le dio trabajo. “Nosotros venimos subiendo. Argentina no podrá, es una lástima porque tienen una buena selección...”, comentó. En su negocio han colocado una bandera alemana. Pero no todos los inmigrantes están con el equipo local.
La colonia turca -son más de cinco millones- simpatiza con Argentina. “No nos gustan los alemanes ni su fútbol. Queremos que los dejen sin Mundial...”, dijo mozo de un restaurante de Berlín, que no dio su nombre quizás por miedo a que el dueño del lugar (alemán), lo leyera en El Diario de Hoy y lo dejara sin trabajo.
Otros piden ayuda divina, aunque Klismann prefiere no meterse en temas de religión. Gonzalo Rodríguez, periodista argentino del programa humorístico Caiga quien caiga, le hizo una pregunta al entrenador alemán que lo dejó sin respuesta: “¿Cómo se define esto? El Papa es alemán, pero Dios -por Maradona- es argentino”.
A propósito de Diego, el periódico Bild hizo un montaje y lo pone celebrando los goles pero con la camiseta alemana y hacen bromas sobre Carlitos Tévez. Y Die Welt, un diario algo más serio, entrevistó al ex jugador Guido Buchwald, aquel que marcó al Diez en la final de Italia 1990, quien asegura que “Maradona volverá a llorar”. Sin duda será el juego de las lágrimas.
Un choque de gigantes del fútbol
El marco y los rivales son dignos de la final. Pero no pudo ser. Alemania y Argentina se enfrentan en el mismo estadio Olímpico de Berlín que albergará la final el 9 de julio, pero adelantaron el duelo casi diez días, para hoy en cuartos de final. Promete ser un juego de vértigo y de goles, si los dos equipos logran repetirlo que mostraron en sus mejores momentos de este Mundial.
Los duelos que despertarán la pasión y decidirán el partido dentro de la cancha serán múltiples. Por ejemplo las dos delanteras son de lujo, aunque la argentina con más opciones, ya que Klinsmann no sabrá hasta último momento por quien se decidirá su colega Pekerman.
Las opciones son Saviola o Tévez, Crespo o Messi. Del lado alemán, el poder ofensivo está definido: Klose y Podolski. En el centro de la cancha, el creador argentino Riquelme le sacará ventajas ofensivas a la figura del otro lado, Ballack, que jugará más replegado, cumpliendo con férrea disciplina su nueva tarea. También se verá quien es el mejor de los marcadores izquierdos: Lahm o Sorín.
Ninguno de los DT adelantó las alineaciones. Aunque Alemania es previsible,Pekerman deberá deshojar la margarita.