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Francia está viva

Eliminaron a España con oficio y talento. El premio será jugar contra Brasil

  Iván Miranda
ENVIADO ESPECIAL
Hanóver [Alemania]

Publicada 28 de Junio 2006

Francia se devoró a España en los octavos de final, al vencerles 3-1, en una lección de fútbol donde por enésima vez se impone aquella teoría de que las rondas cruciales son para los experimentados, porque si algo le sobró a los franceses en este encuentro fue el oficio con el que sus jugadores acabaron con el entusiasmo español.

La incógnita sobre quién mandaría en el duelo del medio campo se despejó de inmediato, porque Vieira y Makelele amarraron a Xavi, quien nunca pudo conectar con Xabi Alonso y Cesc, ya que el partido fue complicado en la zona de ellos.

Otra diferencia que Francia marcó a su favor fue sacar provecho del mal juego de Puyol, que tuvo un Mundial muy irregular, y nuevamente fue el que desentonó en el fondo español, cargando el trabajo de Pernía y Ramos en los costados.

Por ello es que España debió recurrir a los pelotazos largos con destino a David Villa, porque les resultaba incómodo organizarse desde el medio campo, con Raúl trabajador, pero con Fernando Torres desconcertado reclamándole todo al árbitro.

Se cumplen 28 minutos de juego y se da la primera jugada que despierta calor en el frío ambiente del estadio de Hanóver, cuando los franceses eran mejores: Thuram se complica en el área y en un intento frustrado por despejar el balón, zancadilla a Pablo que se había incorporado en busca del juego aéreo y se decreta penalti en favor de España, que es cobrado en forma precisa por Villa, con lo que se abre el marcador.

El seleccionado Galo no se desesperó, encontró en Zinedine Zidane al conductor ideal, y el capitán francés se dedicó a moverse indistintamente por izquierda y por derecha, con lo que causaba trastorno en las marcas que aplicaba España, creando espacios que eran aprovechados en velocidad por Frank Ribery, que superó a Pernía cuantas veces quiso.

Precisamente de esta forma llega el empate: Patrick Vieira domina el balón y lo envía a las espaldas de Puyol y Pernía, aparece Ribery convertido en un bólido y supera con velocidad a Iker Casillas para emparejar la cuenta. Era el minuto 41, y éste fue un merecido premio para Francia que recuperó la tranquilidad para irse al descanso.

A los 51 minutos Casillas debe volar para desviar al corner un disparo enviado por Florent Malouda, lo que provocó una lluvia de flash en el costado sur, cuando Zidane se acercó a cobrar el tiro de esquina.

El técnico español, Luis Aragonés, sentía la presión sobre su equipo y trató de nivelar las cosas enviando al terreno de juego a Joaquín y Luis García en sustitución de David Villa y Raúl. No dio resultado;Gallas era l líder indiscutible.

Aragonés se paró a un costado del campo al minuto 73 para protestar una tarjeta para Vieira, la cual hubiera sido la segunda y por consiguiente la expulsión. No fue aceptado por el árbitro italiano Rosetti, por lo que el técnico español debió tragarse su reclamo, cuando al ’84, el mismo Vieira conecta de cabeza el balón, provocando que Sergio Ramos lo envíe al fondo de la cabaña.

El partido estaba definido, todo era cuestión de tiempo para que se materializara el triunfo francés, porque España lucía muy débil y sin argumentos para pretender el empate. Por el contrario, sobre el tiempo de descuento Zinedine Zidane selló el marcador con una internada como las que ya se le conocen, burlando la deficiente marcación de Puyol que se comió el recorte de Zizou, con el posterior remate que cruzó a Casillas para el 3-1.

De esta forma, Francia se convertía en justo ganador en el partido 700 en la historia de los Mundiales, y que como recompensa le lleva a enfrentar a Brasil en los cuartos:en Alemania todos hablan de una revancha de aquella final del ’98, donde Francia borró a Brasil.


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